Cuando una fuerza de izquierdas gana unas elecciones y ocupa un gobierno, se tiene que hacer cargo de un aparato administrativo y coercitivo diseñado por sus enemigos de clase, y que, las más de las veces, en vez de ser controlado por el gobierno acaba controlando a éste. Es una ley que tener el gobierno no es tener el poder, y la militancia y los votantes de Ahora Madrid están aprendiendo dicha ley a través de su amarga experiencia.

Cientos de miles de personas salieron a las calles de Barcelona el domingo 15 de abril para rechazar la represión del Estado español. Una demanda clave fue la libertad de los presos políticos catalanes: los manifestantes marcharon bajo el lema "Us Volem a Casa" ("Os queremos en casa"). Este fue el final de una semana en la que el Estado intentó (y no logró) imputar con delitos de terrorismos a los miembros de los Comités de Defensa de la República (CDR). La masiva manifestación reveló la resistencia del movimiento, a pesar de una dirección que no muestra el camino a seguir.

Seis compañeros de los CDR detenidos hasta el momento por orden de la Audiencia Nacional por REBELIÓN y TERRORISMO. El régimen da una vuelta de tuerca a la represión, atacando al sector más combativo y resuelto del movimiento republicano catalán y calificando como terrorismo lo que son acciones pacíficas y herramientas clásicas del movimiento obrero, abriendo la puerta a la criminalización de cualquier acción de masas contra el régimen del 78.

Ha sido realmente impresionante ver cómo, a pesar de dificultades como en algunos casos la lluvia o la nieve, los pensionistas han llenado las calles. El movimiento masivo ha tenido lugar en todas las grandes y medianas ciudades del Estado y ha tenido su epicentro en Bilbao donde convocatoria tras convocatoria decenas de miles de manifestantes han expresado de forma unitaria su profundo malestar con el gobierno del Partido Popular, con su decisión de revalorizar las pensiones un  misérrimo 0,25%. Decisión, que contrasta con crecimientos del PIB del 3% los últimos tres años, con las concesiones millonarias a las grandes empresas quebradas, como las autopistas, o al depósito de gas fallido de Baleares, o con la subida del salario a la Policía y la Guardia Civil, o el aumento del presupuesto de Defensa, y la permanencia de una corrupción rampante…

El pasado viernes 6 de abril varios centenares de personas nos manifestamos en Madrid para exigir la libertad de los presos políticos catalanes y en defensa de las libertades democráticas, avasalladas por el aparato del Estado, no sólo en Catalunya sino en todo el país.

Unos 10.000 interinos de educación venidos de toda Andalucía (casi la mitad del colectivo regional), se manifestaron en Sevilla el 12 de marzo en un ambiente de entusiasmo, superando todas las expectativas. Reclamaban un mecanismo para pasar a personal fijo a todo el personal interino (eventual), muchos de los cuales llevan una década o más, recorriendo cada uno o dos años pueblos y ciudades de toda la región sin poder regularizar su vida.  Anteriormente, a final de febrero, ya hubo otra movilización con concentraciones en diferentes provincias que evidenció el amplio malestar existente.

El pasado 15 de marzo falleció en Lavapiés Mame, inmigrante de origen senegalés que llevaba doce años trabajando y residiendo en el madrileño barrio de Lavapiés. Mame se dedicaba a la venta ambulante todos estos años mientras peleaba por  conseguir papeles, es decir para ‘’legalizarse como ser humano’’.