Finalmente, el Tribunal Supremo ha fallado a favor de la banca. La sala de lo contencioso administrativo del alto tribunal ha decidido, por quince votos contra trece, que el pago del impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD) recaiga, como hasta ahora, en el cliente hipotecado y no en el banco. Esta sentencia vuelve a poner al desnudo el carácter de clase de la justicia y del Estado en su conjunto.

El 2 de diciembre los andaluces estamos llamados a las urnas. Estas elecciones llegan con un PSOE desgastado por décadas de políticas de derechas y corrupción, con unas derechas (PP y Ciudadanos) envalentonadas y con una izquierda debilitada por la crisis de Unidos Podemos, que aquí se presenta con el nombre Adelante Andalucía. Debemos, sin embargo, mirar más allá de la superficie y ver las corrientes de fondo que hacen que estas no sean unas elecciones cualquiera.

Sevilla es la quinta ciudad del territorio estatal en PIB, pero en renta media no baja de la posición 60-65… ¡y eso que en esa media entran hasta los miembros de la Casa de Alba! Es la 8ª ciudad española con más viviendas de lujo, pero es la primera ciudad de todo el Estado en barrios pobres. De los 15 más pobres, 7 están en esta ciudad, constatando con ello su profundo carácter clasista.

Hoy se han conocido las penas que pide la Fiscalía del Estado español para los procesados en el juicio por el referéndum de independencia del 1 de octubre de 2017. A 9 de los procesados se les pide penas por el delito de rebelión que van desde los 25 años para Oriol Junqueras, a los 17 años para Jordi Cuixart, Jordi Sánchez y Carmen Forcadell, y 16 años para los otros cinco (Turull, Forn, Romeva, Rull y Bassa). A otros nueve imputados se les pide penas que van desde 10 años de cárcel a multa de 10 meses por delitos de desobediencia y malversación. Un total de más de 177 años de prisión para 12 procesados por el único delito de querer ejercer el derecho de autodeterminación.

La larga crisis iniciada en 2008 está despertando todos los viejos fantasmas de la historia española. El mitin multitudinario del partido franquista Vox en Madrid a principios de octubre ha puesto de relieve, para muchos, el peligro del fascismo, si bien sería prematuro calificar a este partido de fascista ya que su programa no aspira abiertamente por el momento a un régimen de este tipo. Berreando contra la memoria histórica, la inmigración, las autonomías, los derechos LGTB, el laicismo, los derechos de las mujeres, y, en definitiva, todo lo que hay de progresista y avanzado en la sociedad, su programa es la reacción nacional-católica destilada en su estado puro. 

Tras la experiencia exitosa de la consulta en Vallecas el pasado 23 de junio, se están organizando nuevas consultas por la República en la Comunidad de Madrid para este otoño. La idea de la República está cobrando cada vez más importancia en el debate político estatal, ante la prolongada crisis del régimen del 78, el descrédito de la monarquía y las provocaciones de la derecha franquista.

Hace un año, el referéndum de la independencia catalana del 1 de octubre se convirtió en un punto de inflexión en toda la situación política de Catalunya y del Estado español. Lo que llamamos el "octubre republicano" se caracterizó por una abrupta entrada de las masas en la arena política. Vimos una impresionante movilización desde abajo que desafió al aparato del Estado y la vacilación de los dirigentes de la Generalitat, convirtiéndose en uno de los desafíos más importantes a los que se enfrentó el régimen del 78 en 40 años.