El pasado día 4 de junio, atendiendo al recurso planteado por la familia del dictador, los magistrados del Tribunal Supremo decidieron parar la exhumación de Franco del Valle de los Caídos para evitar, según sus propias palabras, "el perjuicio que se causaría a los recurrentes y, especialmente, a los intereses públicos encarnados en el Estado”. Este hecho representa toda una declaración de principios de un órgano judicial que muestra sin ningún tipo de pudor el carácter franquista y de clase que recorre las instituciones del Estado.

El Congreso de los Diputados ha aprobado la exhumación de la momia de Franco del despreciable “Valle de los Caídos”, a iniciativa del gobierno de Sánchez. Desde Lucha de Clases saludamos esta decisión, que es el fruto de la enorme presión del movimiento por la Memoria Histórica y del activismo de izquierdas republicano durante años. Si bien esta medida nos parece insuficiente, como detallaremos, eso no ha impedido que se hayan desatado los perros de presa del franquismo, enquistados en la derecha española y en el aparato del Estado, que han salido ruidosamente a escena para oponerse a la misma.