Por segundo año consecutivo, el día de la mujer trabajadora ha sido una jornada histórica, sumando una fecha más a la historia reciente del Estado español. Los datos oficiales muestran una participación aún mayor en las manifestaciones y paros que en la jornada del 8M de 2018, que en algunos lugares se incrementó de manera espectacular. Y es que, como venimos diciendo repetidamente, razones no faltan para esta gran movilización.

El atípico Tribunal de Orden Público, hoy llamado Audiencia Nacional, está acelerando mientras tiene metida la marcha atrás de la palanca de cambio. Está usando, silenciosamente, puntos de apoyo legales para introducir elementos de carácter reaccionario en el ordenamiento jurídico. En concreto, ha confirmado penas de hasta 13 años para los 8 jóvenes envueltos en una pelea de bar en Altsasu (Navarra), en la que estuvieron implicados dos guardias civiles y sus parejas. Hasta aquí lo que llama la atención es la dureza de la condena, una exageración propia de regímenes en los que cualquier razón circunstancial activa los mecanismos más duros del código penal. No obstante esto ni siquiera es lo más grave.

Este domingo 10 de febrero la España Negra del atraso, de la reacción, y de la exaltación franquista se ha dado cita en Madrid. Pese a su número superficialmente imponente, masas traídas gratuitamente a Madrid con el producto del saqueo de las arcas públicas por parte del PP y demás organizaciones de la derecha y la ultraderecha, este gente sólo agrupa al polvo social: jubilados atrasados, pequeños burgueses histéricos, la “juventud dorada”, el aparato del Estado  de funcionarios altos y medios, de la judicatura, del ejército y la policía con sus familiares, la clase media adinerada, los emigrados ricos procedentes de Venezuela y Miami, y todo tipo de truhanes y aspirantes a truhanes.

La Corriente Marxista Lucha de clases denuncia las amenazas que está recibiendo Juan García, uno de los portavoces de la Plataforma Vecinal Interdistritos de Sevilla y militante de la CMI, y su familia por parte de un individuo, conocido en el barrio de Bellavista por su actitud violenta, ante la inacción de la justicia y la Policía. Hay que recordar que fue una agresión cometida presuntamente por este individuo contra el padre de Juan García la que motivó la movilización vecinal de junio del año pasado en Bellavista y que, a su vez, fue el arranque de la conformación de la Plataforma Vecinal Interdistritos con la unión de más plataformas de otros barrios de Sevilla. Hemos denunciado reiteradamente la situación deplorable en la que se encuentran los barrios de la capital andaluza. Años de dejadez por parte de los gobiernos del PSOE se han materializado en una degradación extrema. Publicamos el testimonio en primera persona del compañero Juan García para apelar a la solidaridad de toda la izquierda y el movimiento obrero del Estado español con la familia de Juan García y con la Plataforma Vecinal Interdistritos.

Unos días después de las elecciones andaluzas del 2 de diciembre, en las que el partido de ultraderecha Vox irrumpió con fuerza en el Parlamento andaluz, despertamos con nuestros móviles llenos de mensajes de militantes de la izquierda antequerana alterados por unas pintadas en la fachada de la sede local de Izquierda Unida. En ellas un anónimo había pintado la bandera nacional española, acompañada de las siglas Æ (del lema franquista ¡Arriba España!) y las frases «¡Franco vivo! Viva España. Hijos de puta».

Pedro Sánchez ha convocado elecciones generales para el 28 de abril, tras el fracaso de su proyecto de presupuestos pactado con Unidos Podemos. El gobierno Sánchez ha caído víctima de sus propias contradicciones. El rechazo a los presupuestos en el Congreso es el colofón a ocho meses de indecisiones, vacilaciones y amagos y en general de una política que no se ha salido de los límites impuestos por el IBEX35 y el aparato del Estado.

La semana del 25-30 de noviembre presenciamos uno de los ciclos de lucha económica y contra la austeridad más intensos de los últimos años. La clase obrera ha salido a la palestra marcando el curso de los acontecimientos políticos con su impronta y propiciando un cambio cualitativo en el humor social de Catalunya. Bomberos, profesores, estudiantes, funcionarios y, con un merecido protagonismo, los médicos y el personal de los Centros de Atención Primaria fueron a la huelga y se movilizaron masivamente, confluyendo en una gran manifestación la mañana del jueves 29 de noviembre en Plaça Universitat.