Cantante de rap, condenado a dos años de cárcel por sus letras reivindicativas - Esta entrevista fue realizada después de que la Audiencia Nacional condenara a la pena de dos años y un día a 12 miembros del colectivo “La Insurgencia”, entre ellos, el entrevistado, Iván Leszno. Este tribunal, heredero directo del franquista Tribunal de Orden Público (TOP), añadió un día a la pena de dos años para enviar conscientemente a estos compañeros a la cárcel, ya que la pena de dos años es excarcelable si no hay “delitos” previos. Esto muestra el carácter político, vengativo y de ensañamiento de estos jueces, que escapan a cualquier control popular y que están dotados con todo tipo de privilegios materiales. La entrevista está publicada también en nuestra revista impresa Lucha de Clases.

1. En los últimos días, el nivel de represión, intimidación y autoritarismo flagrante ejercido por el podrido régimen del 78 alcanzó niveles sin precedentes. El 20 de febrero, el rapero comunista Valtonyc fue condenado a tres años y seis meses de prisión por injurias a la Corona y enaltecimiento del terrorismo en las letras de sus canciones.

La aprobación del PEF (Plan Económico Financiero) en el pleno municipal del Ayuntamiento de Madrid el pasado 18 de diciembre confirma definitivamente el giro a la derecha de la propuesta reformista de izquierda con la que Ahora Madrid se presentó a las elecciones de 2015. A esto se suma, que dicho plan fue aprobado con los votos de los 21 concejales del Partido Popular, mientras que PSOE y Cs aprovecharon la ocasión para votar en contra y en un giro oportunista, situarse en contra de los recortes a nivel municipal. En el caso de la coalición gobernante, Ahora Madrid, se ausentaron en la votación hasta seis concejales pertenecientes al ala izquierda (IU, Anticapitalistas, Ganemos). La culminación definitiva del giro fue el cese del concejal de Hacienda, Carlos Sánchez Mato, por oponerse a la estrategia derrotista ante Montoro de la alcaldesa.

La clase dominante y su aparato de Estado están decididos a hacer cualquier cosa para dar un escarmiento al independentismo catalán e impedir la investidura de Puigdemont como President de la Generalitat. Para ello, están pisoteando sus propias leyes en una deriva autoritaria que también apunta contra los movimientos de lucha y resistencia de la clase obrera que se dibujan en el horizonte. Si la excusa para violentar su propia legalidad burguesa es la “situación excepcional” catalana, ¿cuánto  más no van a justificar mañana acciones similares y más graves cuando tengan lugar, a su entender, “situaciones excepcionales” en el resto del Estado?

Los sindicatos amarillos policiales y funcionariales han salido a defender a estos agentes, justificando sus comentarios como pertenecientes a un “ámbito privado”, es decir, alegando cuestiones de forma para evitar condenar la actitud mostrada. Es una defensa similar a la usada con los agentes de la Policía Nacional captados en la entrada de la audiencia nacional el 3 de noviembre, haciendo mofas sobre una hipotética violación de Oriol Junqueras en prisión.

El pasado 20 de noviembre el gobierno decidió encarcelar de forma ilegal a casi 600 personas provenientes de Argelia, cuya única intención es empezar una nueva vida. Fueron encarceladas en la cárcel de Archidona, todavía sin estrenar. Transcurrido todo este tiempo hemos podido ver cómo el gobierno del Partido Popular se ha seguido saltando las leyes en numerosas veces y los tratos inhumanos que han recibido estas personas.

La Audiencia Nacional ha vuelto al primer plano de la actualidad al acusar al gobierno de la Generalitat de "Rebelión" y encarcelar a 7 consellers. Mucha gente desconoce que la Audiencia Nacional, que es pintada como el paladín de la justicia y el garrote de los políticos corruptos, fue un órgano creado al final de la dictadura, en enero de 1977, cuando aún permanecían ilegalizados los partidos políticos y sindicatos obreros, así como las manifestaciones, y no existía la libertad de expresión. En realidad, la Audiencia Nacional vino a sustituir a un icono de la dictadura franquista, el Tribunal de Orden Público (TOP), encargado de reprimir la oposición política y las luchas obreras y estudiantiles.