Análisis Político
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El pasado 15 de marzo falleció en Lavapiés Mame, inmigrante de origen senegalés que llevaba doce años trabajando y residiendo en el madrileño barrio de Lavapiés. Mame se dedicaba a la venta ambulante todos estos años mientras peleaba por  conseguir papeles, es decir para ‘’legalizarse como ser humano’’.

Mame murió en la calle a causa de un infarto. Hay distintas versiones sobre su muerte; el Sindicato de Manteros y los amigos de Mame aseguran que fue consecuencia de una persecución policial mientras que los medios burgueses y los sindicatos policiales se alinean con una versión que consiste en que iba tranquilamente por la calle con un amigo y de repente se desplomó. El montaje a posteriori urdido por el régimen se cae por su propio peso, fue la prestigiosa Agencia EFE la que sacó este teletipo informando en primera línea de lo que pasaba:

“-19:49h Teletipo de EFE que cita tanto fuentes policiales como personas que dicen ser testigos.

“Un joven mantero ha muerto esta tarde de un paro cardíaco durante un control policial contra el top manta en el barrio de Lavapiés de Madrid, según han informado a Efe fuentes policiales.

Mbaye N., senegalés de unos 35 años, ha fallecido sobre las cinco de la tarde cuando intentaba escapar de la policía.“

Lamentablemente, el Ayuntamiento de Madrid ha dado por buena la versión policial tras varias vacilaciones, negando así validez a la versión del compañero de Mbaye que corría junto a él. Esta es la posición también de los medios de comunicación más importantes y de los partidos del régimen, en lo que es una muestra de racismo institucional para salvaguardar el “honor” del cuerpo policial. Por otro lado, los familiares y el sindicato de manteros se quejan de que no han recibido ninguna copia del forense donde supuestamente se dice que Mbaye sufría de un mal congénito que influyó en el infarto. Lo cierto es que éste se produjo tras la carrera, sin carrera no habría habido infarto alguno.

Posteriormente a esta desgraciada muerte se generó un clima insurreccional en el barrio de Lavapiés, grupos de jóvenes antifascistas y de inmigrantes indignados por su situación socioeconómica salieron a protestar a las calles del barrio.  Lo que empezó como una simple manifestación se convirtió rápidamente en disturbios callejeros debido a la brutal acción policial y a las provocaciones racistas que algunos agentes hicieron a manifestantes.                                                                                            

El Sindicato de Manteros entiende que la muerte está relacionada directamente con las condiciones de vida que a diario sufren los inmigrantes.  Unas condiciones de vida marcada por su condición social de ‘’Ilegales’’ (ley de extranjería),  que le hacen estar en continuo estado de tensión ya que en caso de ser detenido serían deportados a su país de origen.  También lo complicado de ganarse el pan por su situación de ‘’ilegales’’ les hace incrementar aún más su estado de tensión lo que sin duda afecta a su salud física y mental.

El conflicto en Lavapiés se fue desarrollando vertiginosamente, la burguesía para intentar calmar la conflictividad que se estaba dando en la zona mandó al embajador senegalés para dialogar con los manifestantes. La visita del embajador no hizo más que aumentar la ira de los manteros contra él, tanto que tuvo que esconderse en un bar de la zona (el Baoba).  En palabras de uno de los autores del hostigamiento al embajador en el programa de Al Rojo Vivo del 16 de marzo: “ ese señor no nos representa, representa a los otros, nunca viene aquí a preocuparse de nosotros, ahora que se vaya “.

Ese mismo día rápidamente por la tarde se convocaron manifestaciones en solidaridad con los inmigrantes en Lavapiés; las más multitudinarias en Zaragoza, Valencia, Barcelona y Madrid. Estas manifestaciones estaban compuestas por inmigrantes y otros grupos sociales que habían acudido en solidaridad, lo que nos muestra el profundo carácter de clase que tomaron.

El papel de la clase dominante

Ante el potencial explosivo de la situación la clase dominante se ha dividido en dos posiciones políticas a la hora de analizar y proponer soluciones sobre el ‘’conflicto’’.

La parte más reaccionaria de la burguesía propone más deportaciones para inmigrantes y más restricciones en la frontera. En definitiva, endurecer aún más la Ley de Extranjería. Para ellos la muerte de Mame nada tiene que ver con su situación socioeconómica, fue algo accidental, un problema de nacimiento que tenía en el corazón y que en cualquier momento le podía aparecer. 

La parte más ‘’progresista ‘’ de la burguesía y heterodoxa en sus métodos de dominación (Grupo Prisa, La Sexta, etc.), opta claramente por un discurso de respeto del mantenimiento del pluralismo cultural como algo clave para consolidar un estado democrático.  Un discurso que, aparentemente, para los oídos del gran público tiene una buena musicalidad, pero que es totalmente falso. En Lavapiés no hay un choque de culturas que hacen difícil la convivencia, lo que realmente hay “como en muchos barrios de España”, es un choque de clases sociales que conviven en un mismo espacio. Es decir, capas de población que están muy machacadas y oprimidas por el orden social capitalista. En cuanto a soluciones, principalmente proponen la educación en valores como la tolerancia, la paz, etc. En definitiva,  ninguna medida transformadora real para el marco socioeconómico de estas capas sociales.

Posición política de Unidos Podemos en el conflicto

Unidos Podemos y su marca municipal Ahora Madrid desde el primer momento apoyaron las denuncias públicas de los Manteros sobre su situación socioeconómica y se sumaron a movilizaciones. Desde este punto de vista su actuación ha sido valiente, destaca el papel de la concejal de Ahora Madrid, Rommy Arce, quien denunció cómo el sistema capitalista es el responsable de la opresión de estas personas junto a la xenofobia presente en sus instituciones:

Tweet de Romy Arce:

“Lucrecia Pérez, Samba Martine... hoy Mmame Mbage. Los "nadie" víctimas de la xenofobia institucional y de un sistema capitalista que levanta fronteras interiores y exteriores. El pecado de Mmame ser negro, pobre y sin papeles. Hermano, siempre estarás en nuestro recuerdo.” ( https://twitter.com/rommyarce/status/974416602694324225 )

Este tweet encendió la ira de los sectores dominantes, respondiendo a él con todo tipo de difamaciones y tergiversaciones.                                                                            

Al respecto del Tweet, destacamos la querella interpuesta por un bufete de abogados cuya administradora es Begoña Villacís, concejal de ciudadanos, contra la concejal Rommy Arce. En esta querella, Villacís denuncia por incitación al odio contra la Policía Municipal  a Juan Carlos Monedero y a Rommy Arce. Como siempre, la burguesía intentando manipular a la población con métodos muy sutiles y taimados.

Sin embargo, nos parece insuficiente la propuesta de Unidos Podemos de despenalizar el ‘’top manta’’. Podemos pide volver a la situación de 2010 donde no se penaba con cárcel a los manteros, simplemente se les obligaba a hacer trabajos sociales y a pagar multas.                                                                                       

Nosotros creemos que no sólo hay que despenalizar a los manteros sino además no ponerles sanciones de ningún tipo ya que para ‘’robos’’, los que hacen las multinacionales (que fabrican bolsos, ropa deportivas, perfumes, etc)  en el tercer mundo. Robos producidos en forma de corrupción con la complicidad de gobiernos locales y de extracción de plusvalías del trabajo.

Otro aspecto con el que no congeniamos de la propuesta de Unidos Podemos es en el que se les imponga una falta administrativa a los manteros (igual que antes de la aprobación de la Ley Mordaza en 2015) si son atrapados por la policía ejerciendo su labor, exponiéndoseles al mismo castigo que a los ricos que defraudan fiscalmente hasta los 120.000 euros.

Además, para que sea una solución real debe estar acompañado de la derogación de la ley de la piratería con planes sociales de inserción social  de estos colectivos a través del trabajo.

El papel de la policía en la represión

La brutalidad policial en Lavapiés  ha  puesto de nuevo al descubierto las actitudes xenófobas y racistas de algunos miembros del cuerpo policial. Cabe recordar que en el  famoso grupo de whatsapp  de la Policía Municipal de Madrid que salió a la luz en noviembre, había miembros que hablaban de ‘’quemar Lavapiés con todos los negros dentro” o llamaban a Manuela Carmena “zorra vieja”. Ante estos precedentes no sería de extrañar que fuesen veraces los testimonios de gente que argumentan que los disturbios de Lavapiés fueron provocados por miembros del propio cuerpo policial infiltrados entre la gente.                                                  

Nuestra actitud frente a los cuerpos armados

Nuestro interés en relación a las fuerzas y cuerpos armados debe partir de la necesidad de introducir las ideas más avanzadas posibles en estos sectores, tratando de aumentar la influencia de la izquierda en su seno. Para ello es necesario que los sindicatos de clase tengan un papel proactivo, protegiendo y arropando a los elementos más progresistas y valientes, como el denunciante del caso del grupo de whatsapp de Madrid, evitando que se sientan aislados. De este modo, la reivindicación del derecho a la libertad sindical (sin traba alguna) en los cuerpos represivos debe ser puesta al mismo nivel que la necesidad de la nunca abordada depuración de elementos reaccionarios de la cúpula militar y policial española.