Análisis Político
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Este domingo 10 de febrero la España Negra del atraso, de la reacción, y de la exaltación franquista se ha dado cita en Madrid. Pese a su número superficialmente imponente, masas traídas gratuitamente a Madrid con el producto del saqueo de las arcas públicas por parte del PP y demás organizaciones de la derecha y la ultraderecha, este gente sólo agrupa al polvo social: jubilados atrasados, pequeños burgueses histéricos, la “juventud dorada”, el aparato del Estado  de funcionarios altos y medios, de la judicatura, del ejército y la policía con sus familiares, la clase media adinerada, los emigrados ricos procedentes de Venezuela y Miami, y todo tipo de truhanes y aspirantes a truhanes.

Toda esta “masa” se disolvería como azucarillo en el agua si se viera confrontada en la calle por los millones de trabajadores que hicieron las dos huelgas generales de 2012, los cientos de miles de las Mareas, los millones que gritaron contra la guerra de Irak, los cientos de miles de jubilados que exigen pensiones dignas; y las masas de trabajadores y jóvenes, mujeres y hombres, que hicieron vibrar las calles el 8M hace justo un año.

Sólo en una cosa están los jefes de la derecha y de la ultraderecha cabeza y hombro por encima de los dirigentes de la izquierda: su determinación en luchar por sus ideas reaccionarias, por mostrarlas abiertamente, y su afán por agitar y movilizar en la calle su escuálida y vociferante base social.

Bastaría con que los acobardados dirigentes de Unidos Podemos y de los sindicatos movieran su dedo meñique, en alianza con las demás fuerzas progresistas y republicanas en todo el Estado, incluidas Catalunya, Euskadi, para poner en pie un movimiento de millones que barrería de las calles a la reacción derechista; sobre todo si eso va acompañado por demandas plenas de justicia social (salario, vivienda, empleo digno) y contra la amenaza a los derechos democráticos que representan actualmente la derecha española y el franquismo enquistado en el aparato del Estado.

No es casual que la fuerza de choque de la reacción sea el aparato del Estado (los altos jefes y generales del ejército, la policía y la Guardia Civil, y numerosos miembros subalternos de los primeros), la casta judicial, la jerarquía de la Iglesia Católica, un número estimable de miembros de la familia Borbón, y detrás de todos ellos, moviendo las cuerdas de los politiquillos de la derecha y de la ultraderecha, los consejos de administración de las grandes empresas y multinacionales del IBEX35.

La manifestación de este domingo está convocada bajo el lema de la “Unidad de España” y la defensa de la bandera monárquico-franquista rojigualda. Ambos fueron el estandarte del propio franquismo, la forma deformada que adquirió el fascismo español.

Ahora bien, si lo miramos de cerca, ni el franquismo ni el fascismo son exactamente una ideología, ambos son más bien una concepción de cómo un grupo (más o menos grande) de truhanes se propone saquear al pueblo. ¿En qué descansa el patriotismo español de una cantidad incontable de nuestros generales y altos oficiales de la policía y de la Guardia Civil? ¿Y el de los altos funcionarios del Estado y de la casta judicial? ¿Y el de los obispos? ¿Y el de los Borbones? ¿Y el de los oligarcas del IBEX35? ¿Y el de los políticos de la derecha y de la ultraderecha española? ¿Por qué quieren tanto a España? Más bien, ¿qué les da de comer España para que la quieran tanto? Y ¿qué les dio Franco que les hace venerarlo tan lealmente? Simplemente, el saqueo de la nación y del pueblo.

El patriotismo en el ejército y la policía

Todo el mundo sabe que los altos oficiales del Ejército y jefes de las fuerzas policiales gozan de privilegios de todo tipo: salarios abultados, clínicas y casas de reposo exclusivas para ellos, chóferes, acceso a fondos reservados y, en muchos casos que se han atestiguado, robar del presupuesto (que le pregunten a los soldados de los cuarteles). España es el Estado, el Estado es el presupuesto público, el presupuesto público son los impuestos que paga el pueblo, los impuestos salen del trabajo de las familias obreras. Los privilegios de toda esta gente se resumen en vivir del cuento a costa del trabajo de la clase obrera.

Y obviamente, para muchos de ellos es mejor saquear sin dar cuenta a nadie, sin “democracia”. Por eso son tan adictos al partido de la porra.

Su odio al separatismo no tiene que ver con los intereses de los españoles, tiene que ver con perder una parte del pastel de dónde sacan tajada, además de ser un golpe al prestigio del Estado, a su poder y a su sentimiento de intangibilidad... para seguir hocicando del presupuesto.
La perspectiva de la llegada de la "democracia" en 1975-77 les hacía perder el "sentío" a nuestros generales y a su numerosa prole. No era España, España, eran sus bolsillos, era perder sus privilegios, y el pánico a dar cuenta de sus robos del dinero público a manos llenas, el que les mandaran al paro. Ahí residía la furia de los fascistas españoles al comienzo de la Transición. 

Sus espasmos periódicos, como el actual, a favor de Franco y España es porque sienten amenazados esos privilegios ante el incierto panorama político español, o porque se sienten más seguros para reclamar una ampliación de aquéllos.

El patriotismo de la Iglesia Católica

Nuestro fascismo nacional era denominado nacional-catolicismo ¿En qué descansa el patriotismo del ejército de sotanas? ¿Por qué quieren tanto a España? Más bien, ¿qué les da de comer España para que la quieran tanto? y ¿qué les dio Franco que les hace venerarlo tan lealmente?

Simplemente, el saqueo de de la nación, del pueblo. Con Franco, la Iglesia recuperó  los privilegios y propiedades perdidas con la República. 31 Monumentos Nacionales volvieron a sus manos, se incrementaron las ayudas del Estado, les entregaron la educación pública, se pusieron miles de propiedades a su nombre.

¿Cómo no albergar los restos de la momia de Franco en la Catedral de la Almudena de Madrid? ¿Cómo no celebrar decenas de misas los 20N en recuerdo de Franco y José Antonio, caídos por la Gracia de Dios; es decir, de Don Dinero?

Los privilegios de la Iglesia continuaron con la “democracia”. La Iglesia recibe anualmente 11.000 millones de euros del Estado, entre subsidios, donaciones directas y exención de impuestos. El Estado le paga los profesores de religión en las escuelas públicas, le concede un programa gratuito semanal en TV pública. La Iglesia hace negocios capitalistas de los que están exentos de declarar nada, así como de pagar impuestos de ningún tipo.

Durante décadas un número incontable (seguramente miles) de niños y niñas, y también monjas, han sido abusados sexualmente y violados en parroquias, escuelas y sacristías por una jauría de pederastas y depravados con sotana, sin que hasta la fecha haya habido un solo condenado y, menos aún, que ninguno de ellos haya pisado la cárcel.

Iglesia y Estado son una y la misma cosa, y el Estado son dineros y es España. El patriotismo y franquismo de la Iglesia española tiene la misma base que el de los jefes corruptos que hay en el ejército, la policía y la Guardia Civil: la pasta y el saqueo del pueblo.

El patriotismo de los jueces y de los altos tribunales

Gran parte de nuestros jueces y fiscales se encuentran la mar de cómodos y confiados desde unos años para acá persiguiendo a tuiteros, activistas de izquierdas, republicanos catalanes, artistas y titiriteros; en muchos casos por hacer chistes y comentarios sobre Carrero, el Valle de los Caídos, la Policía y su bandera rojigualda. También gozan tratando a las mujeres agredidas y maltratadas con total desprecio, como hace 40 años. Obstruyen todo lo que pueden la aplicación de la ley de la Memoria Histórica, impidiendo el cambio del nombre de calles o la retirada de simbología franquista. También son muy solícitos concediéndole a la familia Franco obras de arte de valor incalculable pertenecientes al pueblo, como varias de las estatuas del Pórtico de la Gloria sustraídas de la puerta de la catedral de Santiago de Compostela durante el franquismo. No es que se hayan vueltos fachas de pronto, es que se encuentran más confiados para mostrarse tal cual siempre fueron, y abiertamente.

¿En qué descansa el patriotismo de la Brunete judicial? ¿Por qué quieren tanto a España? Más bien, ¿qué les da de comer España para que la quieran tanto? y ¿qué les dio Franco que hace que tantos de ellos lo veneren tan lealmente?

Simplemente, el saqueo de de la nación, del pueblo. La carrera judicial siempre fue el monopolio de los segundones de las familias ricas en España desde el siglo XIX. Más tarde, los vástagos heredaron la profesión del padre.

Los jueces se reclutan mayoritariamente entre la clase alta, disfrutan de súper salarios y los altos tribunales tienen enormes privilegios, dietas, chóferes, son inamovibles por ley. Cualquier ataque al Estado, del que forman parte, lo ven como un ataque a su poder y privilegios, pues es del Estado, es decir del bolsillo del pueblo, de donde obtienen todas sus prerrogativas.

Es conocido que no hubo ninguna purga judicial a la caída de la dictadura, como tampoco la hubo en el ejército, la policía y la Guardia Civil. Los hijos, sobrinos y nietos heredaron el puesto de Juez de sus padres, tíos y abuelos, manteniendo muchos de ellos su ideología franquista y reaccionaria, cuando no permanecen siendo los mismos, como el juez Ismael Moreno el que encarceló a los titiriteros de Madrid por terrorismo y que había sido miembro del Tribunal de Orden Público franquista.

Es eso, su franquismo es estar arriba disfrutando de prebendas y privilegios con el disfrute de perseguir a todos los que menean la colmena del régimen. España son ellos, su bandera rojigualda son ellos mismos; Franco, que liberó a sus padres y abuelos de los rojos que amenazaban sus puestos y privilegios, ¡cómo no va a ser de los suyos!

El patriotismo de la monarquía borbónica

La monarquía es el principal baluarte del régimen del 78. Todos los partidos del régimen, desde el PSOE hasta VOX hacen capa y espada de ella, prometiendo derramar hasta la última gota de su sangre para defenderla. 

¿En qué descansa el patriotismo de nuestra monarquía? ¿Por qué quieren los Borbones tanto a España? Más bien, ¿qué les da de comer España para que la quieran tanto? Y ¿qué les dio Franco que les hace venerarlo tan lealmente? 

Simplemente, el saqueo de la nación, del pueblo.

En 200 años, el pueblo español echó hasta en cuatro ocasiones a los borbones de España (a Fernando VII, la regente Mª Cristina, Isabel II y Alfonso XIII), odiados por robar, saquear y oprimir a las clases populares, y siempre volvieron de la mano de la represión contra el pueblo, traídos de vuelta por generales, ejércitos extranjeros y dictadores. La actual generación de Borbones no fue una excepción. 

Juan Carlos fue nombrado Rey por una dictadura, la de Franco, cimentada sobre los cadáveres de cientos de miles de obreros, campesinos e intelectuales progresistas comprometidos con el pueblo. 

Juan Carlos juró su cargo de Rey el 22 de noviembre de 1975 prometiendo acatar los Principios del Movimiento Nacional del 18 de julio de 1936, la declaración de principios fascista del golpe de Franco. 

Un Borbón, nieto de Franco, es el presidente de la Fundación que lleva el nombre del dictador. Nadie ha podido escuchar ni registrar jamás una sola condena, una sola crítica de los reyes Juan Carlos y Felipe contra Franco y su régimen. 

Borbón es sinónimo de saqueo, de privilegios de todo tipo, de delinquir con impunidad. Todo ello lo paga el pueblo: su vida lujosa, sus negocios oscuros, su vida licenciosa, sus amantes de lujo. El rey es inviolable, según el artículo 56.3 de la Constitución. Puede delinquir bajo su reinado y no puede ser imputado. 

El amor a España, a la bandera rojigualda, extender el narcótico mareante del patriotismo español es una inversión rentable para los bolsillos y el estilo de vida de los Borbones. Ellos son el Estado, y el Estado es España, y el amor a España son dineros ¿Cómo van a criticar a Franco, si Franco los libró de la República y los puso ahí? Si hasta el padre de Juan Carlos, Don Juan, se ofreció a Franco para matar rojos… 

Todas las fuerzas de la reacción y del privilegio: generales, jefes policiales, jerarquía eclesiástica, altos tribunales, altos jefes de la administración y de la diplomacia, cuerpo de notarios… todos medran del Estado, del pueblo, y tienen en la monarquía su escudo protector. El patriotismo de la monarquía tiene la misma base que el de todo ellos, el saqueo, el vivir como reyes a costa del pueblo.

El patriotismo de la corrupción

¿Y las derechas? ¿En qué descansa el patriotismo de las derechas? ¿Por qué quieren tanto a España? Más bien, ¿qué les da de comer España para que la quieran tanto? Y ¿qué les dio Franco para que, abierta o veladamente, reivindiquen su legado?

Días antes de que Casado y Rivera convocaran la manifestación de este domingo (a la que enseguida se adhirió con entusiasmo Santiago Abascal), salió a la luz un nuevo caso (uno más) de corrupción en el PP: una trama de empresas tapadera para ocultar la financiación ilegal del PP madrileño bajo el mando de Esperanza Aguirre; una de dichas sociedades tenía el estrambótico nombre de “Paquí Pallá S.L.”, lo que da una muestra de la sensación de impunidad absoluta que ha acompañado a estas damas y caballeros de la derecha patria. Ciudadanos, el partido que venía a regenerar la política en España y a ofrecer una bandera limpia a la derecha “liberal”, tiene ya varios alcaldes procesados por corrupción, y ha sido acusado de financiación ilegal por el propio Partido Popular

Incluso la gran esperanza blanca de la derecha más reaccionaria tiene ya a sus espaldas casos de corrupción y dudas sobre su financiación. El pasado mes de enero salió a la luz la presunta transferencia de fondos a Vox por parte de una fracción opositora iraní, un grupo islamista radical que habría estado implicado en actos de terrorismo. El partido de Abascal ha sido incapaz de desmentir esto, pero la noticia ha pasado a un segundo plano en todos los medios. Esto se une a los datos cada vez más escandalosos sobre los cargos a dedo y el saqueo que ha realizado el propio Abascal en la comunidad de Madrid de la mano de Esperanza Aguirre.

La corrupción ha acompañado a la derecha española desde siempre; hubo casos de corrupción en la UCD de Adolfo Suárez (el más grave de los cuales, el del aceite de colza, costó la vida a más de mil personas y dejó decenas de miles de afectados), por supuesto también durante el franquismo, en la II República y en la Restauración… Desde siempre. La gestión del capitalismo español ha sido inseparable del saqueo del Estado, del robo sistemático al pueblo, perpetrado por los representantes políticos de los terratenientes, los banqueros y los industriales.

La derecha actual desciende por línea directa del Movimiento Nacional franquista. Fueron ministros de Franco los que fundaron Alianza Popular, el antecedente del PP, y fue la Fundación FAES de Aznar la que propulsó a Ciudadanos y ahora a Vox. Todos sus cantos a la libertad y la democracia no pueden esconder su adn franquista.

El patriotismo de los grandes empresarios y banqueros

La clase dominante española, la de los grandes banqueros, industriales, terratenientes y monopolios mediáticos, es muy patriota, pidió mano dura contra el independentismo catalán, ama a España, ama al Rey y ama al Estado y a su bandera … Y no le gusta la Ley de la Memoria Histórica: “Lo que ha hecho es generar conflictos y problemas”, dijo en 2017 Juan Luis Cebrián, Presidente de Honor de El País, el principal vocero del capital financiero español… y exDirector de Informativos de la TVE al final del franquismo, en 1974, cuando todavía se mataba.

¿En qué descansa el patriotismo de nuestros grandes empresarios? ¿Por qué quieren tanto a España? Más bien, ¿qué les da de comer España para que la quieran tanto? Y ¿Qué les dio Franco para que no les guste la Memoria Histórica? 

Simplemente, el saqueo de la nación, del pueblo, de la clase trabajadora más específicamente.

El 1% más rico del país posee el 25% de la riqueza, y el 30% más rico el 68%. Para el 70% de la población española restante apenas nos queda el 32%.

Los directivos del IBEX35 ganaron, en 2017, 3 millones de euros de media cada uno, 112 veces el salario medio de uno de sus empleados. Los de la pulserita rojigualda tienen 457.000 millones de euros en el extranjero, entre dinero, acciones y propiedades, “oficialmente”.

Fueron la Banca March, del excontrabandista mallorquín Juan March, la oligarquía navarra, y Francesc Cambó varios de los principales financiadores del golpe fascista de Franco. Constructoras como Huarte (ahora en OHL del franquista Villar Mir), Dragados y Construcciones (ahora de Florentino Pérez), y Entrecanales, o mineras como Duro Felguera, entre otras, se enriquecieron con el trabajo de miles de esclavos, de presos políticos, que les proporcionaba el régimen.

Los grandes capitalistas españoles se enriquecieron con la sobre explotación de la clase obrera durante 40 años, sin sindicatos, sin derechos, torturada, asesinada, encarcelada, exiliada y desterrada. 

Franco trabajaba para aquéllos, por un módico precio. A su muerte Franco acumuló un capital de 400 millones de euros de su saqueo del país.

Franco los salvó de la revolución social provocada por la Guerra Civil que hizo que millones de obreros tomaran las fábricas y la tierra para construir un mundo nuevo. Asesinó a cientos de miles de trabajadores, sacrificados al altar del Capital y para mayor gloria de Dios. 

¿Cómo no van a amar a Franco, en la intimidad? ¿Cómo no os va a generar la Memoria Histórica “conflictos y problemas”, amigo Cebrián?

Ellos, los grandes burgueses, son los verdaderos amos del cortijo. Los demás (generales, jefes policiales, obispos, monarcas, judicatura) son sus manijeros, sus empleados a sueldo para contener la ira popular: con sermones, con cárcel y multas y, cuando hace falta, a palos.

El patriotismo es un engaño, un señuelo para ocultar la opresión de clase, la bandera rojigualda es un trapo para tapar los ojos. La unidad de la nación entre obreros y patrones, es la misma que la del jinete y el caballo, ellos arriba, nosotros debajo.
Lo sabemos y lo decimos: su España (la de los ricos), su bandera, su Estado, sus jueces, su Iglesia (la de los ricos), su Monarquía, su franquismo: un conjunto de instituciones y de truhanes que vive de saquear al pueblo. No es nada personal, no es ideológico: son negocios.