Cuestión nacional
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Desde la Corriente Marxista Internacional nos oponemos firmemente a la escandalosa destitución por parte de la Junta Electoral del Presidente de la Generalitat Quim Torra y la inhabilitación de Oriol Junqueras como eurodiputado, e invitamos a todos a participar masivamente en las movilizaciones convocadas.

Un Presidente elegido democráticamente está siendo destituido por parte de un aparato de Estado que nadie ha elegido, una maquinaria corrupta y reaccionaria heredada del régimen franquista, hostil hasta el tuétano a las aspiraciones sociales, democráticas y nacionales de los pueblos. Y es que este Estado está inextricablemente ligado al sistema capitalista español y es el perro guardián, dispuesto a reprimir y disciplinar a cualquiera que ose cuestionar el orden vigente. Se destituye a un presidente elegido democráticamente a su manera, pues no podemos olvidar que la investidura de Torra sólo se produjo después del bloqueo por parte del Estado a las candidaturas de Carles Puigdemont y Jordi Sánchez. Es decir, es el último caso de una serie de abusos y coacciones contra la voluntad democrática del pueblo catalán.

La Junta Electoral inhabilita al Presidente fuera de periodo electoral en vísperas del debate de investidura. Claramente, esta es una maniobra política del Estado que busca, por un lado, castigar la actitud (verbalmente) desafiante del gobierno de la Generalitat, y, por otro lado, atacando ERC y Junqueras, busca dificultar la investidura de un gobierno de centro-izquierda que, con un programa social y democrático extremadamente limitado, es visto como una amenaza por parte de un régimen oscurantista, opresivo y parasitario. Esta decisión es tan escandalosa que incluso la Junta ha dividido, aprobando la inhabilitación por siete votos contra seis. Nosotros no tenemos ninguna simpatía por Quim Torra, que, en la práctica, ha traicionado el mandato del 1 de Octubre y ha reprimido duramente al independentismo en la calle, y, en el plano social, ha seguido políticas de austeridad continuistas al servicio de la burguesía catalana. Sin embargo, quien debe rendir cuentas con Torra no es el Estado neo-franquista, sino la clase trabajadora y el movimiento republicano.

El Parlament debe desacatar esta decisión. Sin embargo, la defensa de los derechos democráticos y nacionales de Cataluña no puede depender de políticos cínicos que ya han traicionado al pueblo en numerosas ocasiones. Debe ser el pueblo mismo - la juventud, las clases medias empobrecidas y, por encima de todo, la clase trabajadora organizada - quien debe velar por los derechos democráticos con manifestaciones masivas y la huelga, tratando de pasar de una lucha defensiva al ofensiva por la república, una república hecha por y para la mayoría, una república socialista.