Este año se cumple el 40 aniversario de la actual constitución española. Tenemos por delante meses de celebraciones institucionales, de libros, artículos de prensa y actos en nuestras universidades glosando las bondades de la constitución y el éxito de la "transición a la democracia". Para la clase trabajadora y la juventud, en cambio, la cosa es bien diferente; tenemos que analizar una constitución que no garantiza los derechos sociales básicos como el empleo y la vivienda´, que no protege la libertad de expresión y niega los derechos democráticos de las nacionalidades, y que al mismo tiempo consagra la propiedad privada y el derecho de los capitalistas a explotarnos y condenarnos a la precariedad. Tenemos que analizar también cómo fue aquella "transición" en la que se dejó intacto el aparato del Estado franquista; y tenemos que ofrecer un horizonte de lucha.