Leon Trostky y la Cuarta Internacional
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Entrevista con Ted Grant, dirigente del Partido Comunista Revolucionario (PCR) que fue la sección británica de la Cuarta Internacional en los años 40 del siglo pasado. Posteriormente, fue el fundador de la tendencia Militant que se convirtió en la principal organización trotskista internacional durante  los años 70 y 80.

En 1947, el PCR presentó una serie de enmiendas escritas por Ud. al Manifiesto de la Cuarta Internacional ¿cuáles eran las diferencias?

TG.- Había toda una serie de diferencias de carácter fundamental. Después de la muerte de Trotsky los dirigentes de la Cuarta Internacional estaban completamente perdidos. Mandel, Pablo, Frank, Hanson y los demás tenían una postura ultraizquierdista. Repetían lo que Trotsky había dicho en 1938 sin comprender el método de Trotsky. El resultado fue que quedaron totalmente confundidos.

P.- ¿Cuál fue el origen de su error?

TG.- La Segunda Guerra Mundial se desarrolló de una forma que ni siquiera el más grande de los marxistas podía haber previsto. No sólo Trotsky, sino que Hitler, Churchill, Roosevelt y Stalin tampoco habían previsto lo que ocurrió. La Segunda Guerra Mundial en Europa fue realmente una batalla gigantesca entre el Ejército Rojo y Hitler, con todos los recursos de Europa tras él. La victoria de la URSS fortaleció al estalinismo durante todo un período histórico. Al mismo tiempo que los reformistas y los estalinistas salvaban al capitalismo en Europa.
Esto creó las bases para una recuperación del capitalismo que más tarde se convirtió en un enorme auge económico. Las fuerzas del trotskismo se encontraron en una situación muy difícil porque el reformismo y el estalinismo estaban fortalecidos. Las ilusiones en el estalinismo se reforzaron aún más después de la victoria de la Revolución China en 1949 y el derrocamiento del capitalismo, aunque de una forma burocrática distorsionada, en Europa del Este.
Por otro lado, para nosotros el camino hacia los trabajadores reformistas también se cerró. El auge económico permitió a los dirigentes reformistas conseguir importantes reformas. El gobierno laborista en Gran Bretaña fue el único de la historia que realmente pudo llevar a cabo su programa. Había enormes ilusiones entre los trabajadores. Nosotros estábamos aislados.
La dirección de la sección británica de la Cuarta Internacional (el Partido Comunista Revolucionario) llegó a la conclusión de que debido a estos acontecimientos, las perspectivas elaboradas por Trotsky en 1938 habían sido falseadas por la historia. Era necesario elaborar una nueva perspectiva teniendo en cuenta todos estos acontecimientos. Pero los “dirigentes” de la Cuarta estaban ciegos ante todo esto.

P.- ¿Cuál era su perspectiva?

TG.- Era una perspectiva totalmente ultraizquierdista. Pensaban que la revolución estaba a la vuelta de la esquina. Intentaron negar que había una recuperación económica, cuando estaba perfectamente claro. Hablaban del colapso económico. Nosotros decíamos que, todo lo contrario, por varias razones (que más tarde expliqué en mi documento ¿Habrá una recesión?) habría una recuperación económica, aunque ninguno de nosotros pensaba que fuera a ser tan prolongada como fue.
Por esa razón durante un período sólo podríamos conseguir resultados modestos. Era principalmente una cuestión de formar a los cuadros, preservar nuestras fuerzas, ganar a uno o dos, quizá pequeños grupos acá o allá, y prepararnos para cuando cambiase la situación.
Pero Mandel, Pablo y compañía no aceptaron los hechos. Negaban la posibilidad de la democracia en Europa y pronosticaron regímenes (dictatoriales) bonapartistas. Nosotros nos opusimos a esta locura señalando que había un gobierno laborista en Gran Bretaña y que los partidos comunistas estaban en los gobiernos de Francia e Italia -aplicando por supuesto una política contrarrevolucionaria-. Pero como explicamos se trataba de una contrarrevolución con un disfraz democrático. Ellos no comprendieron nada de esto.

P.- ¿Asistió al congreso de la Internacional?

TG.- No pude asistir porque no conseguí el visado. Si he de ser sincero tampoco estaba particularmente entusiasmado por asistir porque sabía lo que iba a pasar. Enviamos a Jock Haston y a Jimmy Dean.

P.- ¿Qué impresión sacaron del congreso?

TG.- Se quedaron conmocionados. Regresaron a Londres y dijeron que fue una absoluta locura, una mezcla de ultraizquierdismo y oportunismo. Estaban amargamente desencantados con los dirigentes de la Cuarta Internacional -Pablo, Mandel, Pierre Frank y los demás-. Yo había tenido un enfrentamiento con Frank en 1945 cuando asistió al congreso del PCR. Él no entendía nada, como decía muy bien Trotsky cuando sostuvo que no se debía permitir que Frank entrara en la Cuarta Internacional. Pero ellos lo pusieron en el Secretariado Internacional.

P.- ¿Tenían los compañeros británicos algún apoyo?

TG.- Conseguimos cierto eco pero ellos tenían la mayoría. A ellos no les gustaba el PCR porque pensábamos por nosotros mismos y eso no era de su agrado. Nunca nos rebatieron con argumentos políticos, siempre recurrieron a las intrigas y maniobras organizativas contra nosotros. Esto es algo letal para una organización revolucionaria.

P.- ¿Había otras tendencias opositoras?

TG. En el SWP norteamericano había un grupo alrededor de Félix Morrow y Albert Goldman. Ellos tenían una posición mejor que la de Cannon y Hansen. Pero cometieron algunos errores y nosotros no los apoyamos. Pero Cannon nos acusó de apoyarlos e interferir en los asuntos internos del SWP. ¡Eso era algo irónico viniendo de Cannon porque él siempre estaba interfiriendo en los asuntos internos de la sección británica!

P.- ¿Qué tipo de maniobras utilizaron?

TG.- Nunca pudieron convencer a la dirección ni a la base del PCR a través de la discusión democrática y el argumento político. Utilizaron a un títere para que hiciera el trabajo sucio por ellos. Este fue Gerry Healy. No tenía ideas propias y actuaba como un completo zombi, siguiendo la órdenes que le llegaban desde París. Reunió a su alrededor a un pequeño grupo pero nunca consiguió convencer a la mayoría. Siempre estaba un 101 por ciento detrás de la dirección de la Internacional. En realidad era un “pablista” auténtico, seguía totalmente la línea política de Pablo. Pero existe una ley, si alguien te apoya un 101 por ciento hoy, mañana se volverá contra ti un 101 por ciento. Y eso ocurrió con Healy. Más tarde rompió con Pablo y apoyó a Cannon, hasta que también rompió con este último. Al final rompió con ellos en todo. ¡Eso es lo que ocurre a este tipo de personas!

P.- ¿Cómo explicas la degeneración de la Cuarta Internacional?

TG.- Al final siempre se trata de una cuestión política. En 1946 la dirección de la Cuarta políticamente era ultraizquierdista (aunque éstos siempre combinaban el ultraizquierdismo con elementos de oportunismo). Más tarde se volvieron totalmente oportunistas. Esto es lo que les ocurre a personas que no adoptan una posición dialéctica. Comienzan diciendo que todo lo que Trotsky dijo era correcto, sin entender el método que utilizaba el Viejo.
Uno de ellos, Sam Gordon, estaba en 1947 en Gran Bretaña y le preguntamos qué pensaba sobre lo que Trotsky escribió en 1938 cuando dijo que en diez años no quedaría piedra sobre piedra de las viejas Internacionales (la socialdemocracia y el estalinismo) y que la Cuarta Internacional se habría convertido en la fuerza decisiva del planeta. Y respondió: “No importa, todavía queda un año”. ¡Hasta ese punto llegaba su entendimiento!
Más tarde, cuando los acontecimientos estaban frente a sus narices dieron un giro de ciento ochenta grados y adoptaron la posición contraria: Trotsky estaba completamente equivocado. Naturalmente terminaron con una posición totalmente revisionista. El resultado fue la confusión total.

P.- ¿Y en las cuestiones organizativas aplicaban el zinovievismo?

TG.- Eran totalmente zinovievistas, es decir, intentaban utilizar métodos organizativos para resolver cuestiones políticas. Esto es algo que Lenin y Trotsky nunca hicieron, y tampoco nosotros. Eso significa la destrucción de la organización. El Partido Bolchevique con Lenin y Trotsky era el partido más democrático que había existido. Habría sido para ellos impensable utilizar métodos organizativos contra sus oponentes. Más tarde eso llevó a la destrucción del PCR. Los dirigentes de la Internacional fueron los responsables, aunque lo hicieran a través de Healy.

P.- ¿Puede darme un ejemplo de su comportamiento?

TG.- ¡Hay muchos ejemplos! Estaban constantemente intrigando contra nosotros porque no podían convencernos políticamente. Utilizaron a su títere Healy para fomentar la división dentro del PCR. Como no pudo conseguir la mayoría lo escindió. Recuerdo en una ocasión que tuvimos un desacuerdo con la dirección de la Cuarta Internacional sobre la cuestión de Europa del Este. Nosotros planteamos la consigna de la retirada del Ejército Rojo de Europa del Este.
Healy inició una lucha feroz contra la “dirección anti-internacionalista de la sección británica”, nos acusó de revisionistas y otras cosas por el estilo. Enviamos un telegrama a París pidiendo una clarificación de la postura de la Internacional. Ellos habían reconsiderado su posición anterior porque se dieron cuenta de que era insostenible. Ellos nos escribieron diciendo que estaban a favor de la retirada del Ejército Rojo.
No le dijimos nada a Healy sobre esta carta y la guardamos. Dejamos que él desvariara y delirara, hasta que Jock Haston, sin decir una palabra, publicó la carta y se la entregó. La leyó y dijo: “¡Bien, así que estamos de acuerdo!” Eso es todo. ¡Había llegado a un acuerdo por una carta! Ese era el comportamiento habitual de estas personas y sus títeres.
Recuerdo que hace unos años estaba yo en París y mantuve una conversación con Raúl, un viejo amigo que era lambertista. Me preguntó si me reuniría con Lambert. No me entusiasmaba la idea pero ante la insistencia de mi amigo finalmente accedí. Después me enteré de que Lambert había expulsado a uno de sus dirigentes, Saint Just. No sólo lo expulsaron a él sino también a todos aquellos que lo defendieron. Cuando me enteré me puse furioso y le dije a Raúl que no me reuniría con Lambert porque “alguien que se comporta de esta manera no podrá construir un partido revolucionario ni en mil años”.
Pero todos se comportaban de la misma forma. Esta es otra de las razones de la destrucción de la Cuarta Internacional.

P.- Regresando a los desacuerdos políticos ¿cuál era la postura del PCR?

TG.- En pocas palabras, nosotros pronosticamos un largo período de democracia burguesa en Europa y dijimos que la Cuarta Internacional debía sacar las conclusiones y actuar consecuentemente. La dirección de la Internacional tenía la perspectiva de dictaduras bonapartistas en todas partes, una perspectiva de guerras y revoluciones. Era una postura totalmente equivocada y ultraizquierdista. Cometieron todo tipo de errores imaginables porque no nos escucharon. La historia demostró que nosotros teníamos razón y que ellos estaban equivocados en todas las cuestiones.
Si nos hubieran escuchado las cosas habrían sido diferentes, pero sólo hasta cierto punto. La razón principal de por qué no despegó la Cuarta Internacional era la propia situación objetiva. Durante un largo período de tiempo debíamos luchar contra la corriente, realmente durante todo un período histórico. Pero deberíamos haber preservado los cuadros, mantener junto al movimiento y prepararlo para nuevos progresos cuando la situación objetiva comenzara a cambiar, como sucedió. Y ahora está cambiando.

P.- ¿Cuál fue el papel de los dirigentes de la Cuarta Internacional?

TG.- Ellos no estuvieron al nivel de las tareas planteadas por la historia. Marx dijo en una ocasión que había sembrado dragones y recogido pulgas. Trotsky podría haber dicho algo parecido. Nosotros solíamos pensar: “Bueno, al menos serán abono para el futuro”. Pero ni siquiera eso. Pablo, Frank, Mandel, Cannon, Healy, Maitan, consiguieron desorientar totalmente al movimiento, lo llevaron de una crisis a otra. Al final, lo destruyeron.
Por supuesto que cualquiera puede cometer un error. Pero si cometes un error debes ser honesto y admitir que te has equivocado, para aprender de eso. Ese siempre fue el método de Lenin y Trotsky. Pero estas personas cometieron un error tras otro y nunca estuvieron dispuestas a admitirlo. Por eso odiaban a la dirección del PCR, porque sabían que teníamos razón y ellos no estaban dispuestos a aceptarlo. Pusieron su prestigio personal por encima de los intereses del movimiento. ¡No hay nada más destructivo en la política que el prestigio!
Es verdad que cualquiera puede equivocarse, pero si siempre cometes el mismo error y no lo corriges, entonces ya no es un error sino una tendencia orgánica. Y lo que aquí tenemos es una tendencia orgánica, una tendencia pequeño burguesa, si queremos llamar a las cosas por su nombre.
Ellos absorbieron todas las estupideces de la pequeña burguesía sobre el enfoque de la liberación de la mujer, de los gays, el nacionalismo negro, el guerrillerismo... No quedaba rastro de las viejas ideas. En realidad, algunos de ellos, como el SWP estadounidense, ni siquiera se autodenominan ya trotskistas. ¡Esa es la venganza de la historia por la política y el comportamiento de los dirigentes del SWP en el pasado!
Los mandelistas franceses han abandonado la dictadura del proletariado (es decir, el marxismo revolucionario). Ahora piden a los trabajadores franceses que voten a Chirac en las elecciones presidenciales, supuestamente como “mal menor” frente a Le Pen. ¡Si el Viejo resucitase volvería a su tumba!
Y naturalmente en todas partes están divididos en pedazos.

P.- ¿Qué queda hoy de la Cuarta Internacional?

TG.- No queda nada, excepto las ideas, métodos, programas y tradiciones de Trotsky y la Oposición de Izquierda. Y sólo se pueden encontrar en nuestra tendencia, la tendencia que nosotros fundamos, que en un principio fue Militant y que ahora es Socialist Appeal y www.marxist.com.
Mantenemos alta la bandera. Ha sido duro pero hemos mantenido vivas las ideas de Marx, Engels, Lenin y Trotsky, y se las entregamos a la nueva generación. Somos los únicos que lo hacemos. Podría añadir que durante los últimos cuarenta o cincuenta años he hecho una modesta contribución a las ideas, ampliándolas y extendiéndolas sobre la base de la experiencia.
En todas partes las sectas están desorganizadas. ¡Sufren la desgracia de las fusiones y la suerte de las escisiones! No tienen ningún futuro porque carecen de las ideas y están totalmente alejadas de las organizaciones de masas de la clase obrera. Están construyendo “partidos revolucionarios fantasmas” en las nubes. Les decimos adiós con la mano y continuamos con nuestro trabajo de construir las genuinas fuerzas del trotskismo, nacional e internacionalmente.

P.- ¿Cuáles son sus planes para el futuro?

TG.- Desgraciadamente ya no puedo estar tan activo como en el pasado. Pero como puedes ver todavía soy un hombre joven y soy más optimista que nunca con el futuro. Tenemos una galaxia de talentos con nosotros, nacional e internacionalmente. ¡El futuro de la Cuarta Internacional es nuestro futuro!

Junio 2002