El 6 de diciembre se cumplieron 40 años desde que la Constitución española fue aprobada después de décadas de brutal dictadura bajo Franco. Pero como explica Alan Woods (testigo de estos acontecimientos históricos), la llamada Transición a la democracia fue una traición colosal maquinada por los líderes de la clase obrera española, que dejó intactos los pilares principales del antiguo orden reaccionario.

El régimen del 78 celebra ahora el 40º aniversario de la aprobación de su Constitución en el referéndum del 6 de diciembre de 1978. Dicha Constitución confirmaba la reinstauración de la monarquía borbónica, la impunidad de los crímenes del franquismo y la preservación del aparato del Estado de la dictadura, a cambio del reconocimiento de las libertades democráticas formales.

Muerto Franco, la firma del decreto de topes salariales por el Rey Juan Carlos provocó una rebelión generalizada de la clase trabajadora. El capitalismo se veía impotente para frenar la subida de salarios, a pesar de que necesitaban imperiosamente reducirlos para mantener sus beneficios.

El Congreso de los Diputados ha aprobado la exhumación de la momia de Franco del despreciable “Valle de los Caídos”, a iniciativa del gobierno de Sánchez. Desde Lucha de Clases saludamos esta decisión, que es el fruto de la enorme presión del movimiento por la Memoria Histórica y del activismo de izquierdas republicano durante años. Si bien esta medida nos parece insuficiente, como detallaremos, eso no ha impedido que se hayan desatado los perros de presa del franquismo, enquistados en la derecha española y en el aparato del Estado, que han salido ruidosamente a escena para oponerse a la misma.

Han pasado casi cuatro décadas desde los dramáticos acontecimientos del 23 de febrero de 1981, y aún permanecen grabados en mi memoria como si hubieran sucedido tan solo ayer. Había vivido en España desde enero de 1976, cuando participé en la lucha clandestina contra la dictadura de Franco.

Alazne Arana. Trabajadora, participante de las Asambleas de Mujeres del 3 de marzo de 1976 - Se cumplen 42 años de la masacre de Vitoria, 5 obreros asesinados y decenas de heridos de bala son el reguero de sangre que dejó la brutal represión del régimen, en los estertores de la dictadura franquista, contra una lucha obrera que pretendía mejorar los salarios y condiciones de vida y arrancar del régimen fascista libertades democráticas.

Después de las elecciones de marzo [de 1979], el Gobierno de UCD había quedado nuevamente sin mayoría absoluta. La dramática situación económica exigía medidas drásticas, pero Suárez comprendía que un intento de lanzarse a un ataque frontal contra las condiciones de vida de las masas podría tener consecuencias imprevisibles; de hecho, como ya indicamos, 1979 fue escenario de movilizaciones impresionantes. Por esta razón, Suárez tenía que basar toda su política en un constante pacto con los partidos y sindicatos obreros. Tenía que estar recurriendo constantemente a una política de parches que no satisfacía a nadie, ni a la clase obrera ni, por supuesta, a la burguesía.

Extracto del documento "La Transición, ¿qué ocurrió realmente? Un análisis marxista", editado por LUCHA DE CLASES en 2014