El estallido social de octubre, marca un salto cualitativo desde los movimientos de masas y protestas que desde hace más de una década marcaron el paisaje del Chile post dictatorial. En una mirada global, es un punto de inflexión inscrito en el contexto de crisis mundial capitalista. Se trata de un levantamiento de masas, de carácter insurreccional, que desde el viernes 18 de octubre hasta fines de noviembre, involucró entre 5 y 6 millones de personas participando activamente.

La clase trabajadora brasilera se ve afectada por una crisis política y económica avasalladora en el marco de la pandemia del COVID-19. En Brasil las secretarias estatales de salud y el Ministerio de Salud registran 262.545 infectados, convirtiendo a Brasil en el tercer país con más casos de COVID-19 en el mundo, y con 16.509 muertes, ubicándolo en el sexto lugar según el informe Johns Hopkins del 19 de mayo 2020.[A fecha de hoy, las cifras se han elevado hasta los 330.000 infectados y los 21.000 fallecidos, Nota de LdC]

La pandemia de coronavirus ha expuesto el cinismo, la incompetencia y la descarada deshonestidad de la pequeña camarilla que dirige Gran Bretaña. La máscara ha sido arrancada para exponer la horrible cara de los privilegios de clase. Como explica Alan Woods, la gente está harta de ser tratada con desprecio. Johnson, Cummings y el resto están destinados al basurero de la historia.

Según el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) del pasado 29 de abril, 1.600 millones de trabajadores del sector informal perderán el 60 por ciento de sus ingresos después de un mes de crisis. En los países más afectados, las tasas de pobreza entre los trabajadores informales aumentarán hasta un 84 por ciento. A medida que la crisis avanza, los trabajadores en situación de precariedad se enfrentan al desastre.

El sistema capitalista racista se ha cobrado otra nueva tragedia, la vida de George Floyd –que como la de Eric Garner, en Staten Island, terminó con la misma súplica “No puedo respirar”. Su asesinato ha provocado una oleada de protestas, como nunca se había visto anteriormente, en el área de Minneapolis. Ciudades, como Los Ángeles y Memphis, han protagonizado acciones similares.

En las últimas semanas, los medios de comunicación se han hecho eco de una serie de protestas de la derecha contra el distanciamiento social forzado y las políticas de quedarse en casa, en Texas, Michigan, Virginia, Florida, Louisiana y otros Estados.