El número de bajas a manos de las milicias de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en Sudán, después de la represión de la protesta la semana pasada, alcanza a 113. Pero si los gerifaltes que ordenaron esta carnicería pensaban que sofocarían la revuelta del pueblo sudanés, claramente calcularon mal.

La revolución sudanesa ha sido una inspiración para los trabajadores, las mujeres y los jóvenes de todo el mundo. Las mujeres en particular han revelado un tremendo potencial revolucionario. Todo lo que había de progresista en la sociedad sudanesa emergió para mostrarle al mundo que la sociedad puede ser cambiada. Pero también había un lado más oscuro, que ahora ha levantado su fea cabeza de la manera más brutal posible ¿Por qué está pasando esto?

Tres activistas políticos que habían huido de Tailandia por su seguridad han desaparecido. Chuchip Chivasut, Siam Thirawut y Kritsana Thapthai eran buscados por el delito de insultar a la monarquía. En Tailandia, en virtud del artículo 112 del código penal del país, cualquier persona que se considere que ha cometido este delito se enfrenta hasta a 15 años de prisión.

Ayer temprano a la mañana, las fuerzas armadas sudanesas atacaron violentamente y despejaron la sentada revolucionaria que había acampado frente al Ministerio de Defensa sudanés desde el 6 de abril. Esto fue solo el comienzo de una campaña de terror, organizada por el contrarrevolucionario Consejo Militar de Transición (TMC).

El 28 de mayo, los estibadores que trabajaban en el puerto en el Golfo de Fos en Marsella se negaron a cargar el barco saudí, Bahri Tabük, que estaba destinado a llevar armas francesas a Arabia Saudita, cuyo régimen está librando una guerra bárbara en Yemen.

El Domingo 26 de mayo, miembros del Ejercito de Pakistán abrieron fuego contra una protesta pacífica en la zona de Jar Qamar al norte de Waziristán. Según informes, 13 personas han muerto y al menos 30 han resultado heridas. Muchos de los heridos se encuentran en estado critico.