El título del artículo de The Economist lo decía todo: "Europa: Más dolor, poca ganancia". En toda Europa, los gobiernos están luchando para tener bajo control los enormes déficits. Con el fin de hacer esto, pasan la factura a la clase obrera y a la clase media.

Europa se enfrenta a un prolongado período de austeridad, con contracciones importantes en la producción, consumo y empleo. La crisis ha comenzado con las economías más pequeñas y vulnerables, como Grecia, Portugal e Irlanda. Pero las otros seguirán, empezando por Gran Bretaña.

La pérdida de credibilidad en la sociedad actual, sus instituciones, las leyes y la moral, es una condición previa para la revolución. Pero ese cambio no ocurre todo de una vez. Poco a poco, en la medida en que el sistema socioeconómico determinado comienza a fallar, crece el sentimiento de que "algo no va bien" con la sociedad, que algún tipo de cambio es necesario. [Primera parte]

Europa se enfrenta a un prolongado período de austeridad, con recortes importantes en la producción, consumo y empleo. La crisis ha comenzado con las economías más pequeñas y más vulnerables, como Grecia, Portugal e Irlanda. Pero las otras seguirán, empezando por Gran Bretaña.

La reciente cumbre del G20 en Toronto trajo a la superficie todas las contradicciones del capitalismo global. Cada nación capitalista quiere salir de la crisis a expensas de sus competidores. Todo el mundo está llamando a que la demanda se mantenga alta, mientras que al mismo tiempo aplican en casa recortes en el gasto público. En el corazón de esto están las montañas de deuda que han acumulado en todas partes.