Desde la corriente Lucha de Clases rechazamos la resolución del 15 de abril del Congreso de los Diputados que insta a “la liberación inmediata” de los opositores “arbitrariamente encarcelados” en Venezuela, y la denunciamos como una injerencia inaceptable en la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela y como una exhibición impúdica de hipocresía y cinismo por parte del régimen español.

El ex-presidente español Felipe González apareció recientemente en primera plana de los grandes medios de comunicación para anunciar su intención de defender, en calidad de abogado, a los mediáticos opositores venezolanos Leopoldo López y Antonio Ledezma, que actualmente se encuentran presos por alentar conspiraciones y motines –que han causado varios muertos y multitud de daños materiales- contra el gobierno venezolano.

Dos años han pasado desde la muerte de Hugo Chávez. Su muerte, como escribí en su momento, fue una gran pérdida para la causa de la libertad, el socialismo y la humanidad. Yo lo conocí durante casi diez años y tenía un enorme respeto por su valentía, honestidad y dedicación a la causa del socialismo.

La declaración del presidente Obama, de que Venezuela constituye una “amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional” de los EEUU representan una importante escalada en la injerencia imperialista contra la revolución bolivariana.

Lo que demuestra la experiencia histórica de Chile, Nicaragua y Cuba, es que mientras no se acaben con los enemigos de clase dentro del país, estos no cesarán hasta ver aplastada la revolución, ya sea que para esto lleven a cabo un golpe de estado, instaurando un gobierno fascista como en Chile, o que por el contrario, a través de la guerra económica y el sabotaje de la economía, unido a la guerra civil impulsada por el imperialismo, logren derrotar al gobierno por la vía electoral, como sucedió en Nicaragua.