Cristina Kirchner baston-Presidencia de la ArgentinaLa situación argentina ha captado desde hace meses la atención de la opinión pública latinoamericana e internacional por la seguidilla de acontecimientos acaecida en ese tiempo, y que los medios masivos de comunicación de la burguesía han tratado de utilizar para mostrar un país al borde del caos, a cuyo frente se encontraría un gobierno inoperante, perdiendo toda base social de apoyo.

Sin duda el 2012 fue uno de los años en que el kirchnerismo y los sectores populares que lo respaldan han soportado el más intenso acoso social desde que  las patronales agrarias se pusieron en pie de guerra, en el denominado "conflicto del campo".

En los últimos meses –en el congreso del Partido Obrero, celebrado en julio, y en sucesivos números de Prensa Obrera– los dirigentes del PO han vuelto a referirse a la Corriente Marxista Internacional, con sus insultos y mentiras habituales. Esta vez fue a cuenta de la situación en Grecia.No nos inquietan unos cuantos insultos estúpidos, pero sí estamos obligados a defendernos cuando la dirección del PO trata de utilizarnos ante su militancia para tapar algunos problemas internos.

Argentina-Moyano-Micheli-otroLa situación del movimiento sindical argentino es bastante penosa. La CGT está fracturada en 3 partes (oficialistas, moyanistas y CGT Azul y Blanca de Barrionuevo) y la CTA en dos (Yasky y Micheli). Todo como consecuencia de las luchas de camarillas y de intereses de aparato, y de las intromisiones de la burguesía y del gobierno. Además, en las tres CGT y en la inmensa mayoría de sus sindicatos adheridos, la ausencia de democracia interna es total, donde el control del aparato y de sus recursos resultan esenciales para el lucro más desvergonzado. Ahora, los gremios de la derecha peronista, Moyano, la CTA de Micheli y los patrones rurales de la Federación Agraria anuncian un paro general para el 20 de noviembre.

7 diciembre argentinaLa Corriente Socialista Militante denuncia la campaña de desestabilización contra el gobierno impulsada por los sectores decisivos de los grandes empresarios, banqueros y terratenientes. Cualquiera sea la opinión que se tenga del gobierno, todo miembro consciente del campo obrero y popular sabe que los ataques que está sufriendo el kirchnerismo desde la derecha y desde el gran capital son consecuencia, no de los puntos débiles de su política, sino de los puntos fuertes de la misma a favor de los trabajadores y del pueblo pobre.

La movilización del 8 de noviembre tuvo una concurrencia masiva en todo el país y contó con una composición heterogénea, abrumadoramente de sectores de clase media, con todos sus matices, y con reclamos contradictorios. En rigor, la convocatoria a esta movilización fue una de las mayores estafas políticas habidas en el país en años. Convocada y financiada desde las sombras por los peores enemigos de la clase trabajadora y del pueblo pobre, fue capaz de aglutinar el malestar de un sector de la sociedad.

Última advertencia para el moyanismo. Las lecciones que debe sacar el kirchnerismo

Desde todo punto de vista, la huelga general fue un fracaso, como anticipábamos en nuestra declaración anterior. Y la movilización a Plaza de Mayo reflejó el limitado apoyo que encontró en la clase obrera el paro de la CGT. La realidad es que el paro encontró más simpatías públicas en la pequeña burguesía reaccionaria y en la oposición de derecha que en la clase obrera.La conclusión es clara: hay que tomar en serio a la clase obrera, cuya movilización no es una canilla que uno pueda abrir y cerrar a voluntad.