Veintidós personas han sido asesinadas y 59 resultaron heridas en el ataque terrorista más mortífero en suelo británico desde los atentados de Londres del 7 de julio de 2004. El ataque a un concierto-pop en el Manchester Arena, llevado a cabo por un único atacante suicida, fue deliberadamente programado para atacar a miles de personas, incluyendo muchos niños, que comenzaban a abandonar el lugar a las 22:35. Un número de niños y adolescentes ya se sabe que están entre los muertos y desaparecidos.

El martes pasado, una fuente anónima filtró el borrador del manifiesto del Partido Laborista para las próximas elecciones generales del 8 de junio, sin duda el manifiesto más valiente y a la izquierda que el Partido Laborista haya defendido en décadas. Las promesas abarcan desde la renacionalización del Royal Mail (la antigua empresa estatal de correos) hasta la restauración de los derechos sindicales y la construcción de 100.000 viviendas municipales al año.

 

Los resultados de la primera vuelta de la elección presidencial abren una nueva fase de la crisis política en Francia. Al igual que en abril de 2002, la segunda vuelta opondrá la derecha a la extrema derecha. Pero mucho ha cambiado desde 2002.

 

La elección más caótica de la Vª República acaba de dar a luz a un nuevo jefe del Estado. Al término de la primera vuelta, ya se conocía al vencedor de la segunda. Millones de electores de izquierda se esforzaron en ir a votar por Macron para asegurar la derrota de Marine Le Pen. Y es que tampoco ningún dirigente de izquierda o sindical les proponía una alternativa concreta; la mayor parte incluso pedía el voto para el candidato de En Marche! Sin embargo, los 20,7 millones de votos obtenidos por Macron carecen de un significado positivo. Al mezclar votos que en la primera vuelta habían ido a Fillon, Macron, Hamon o Mélenchon, no se obtiene más que una masa informe, sin fisonomía de clase.

 

“En este momento de enorme importancia nacional debería haber unidad en Westminster, pero en cambio hay división. El país se está uniendo, pero Westminster no”. Con estas palabras, la primera ministra Tory, Theresa May, anunció elecciones generales anticipadas para el 8 de junio y pidió unidad política para afrontar el “divorcio” del Reino Unido con la UE.

 

Después de no superar la primera ronda de las elecciones presidenciales francesas, Jean-Luc Mélenchon, a diferencia de otros candidatos perdedores, decidió no apoyar directamente a Emmanuel Macron en la segunda ronda. En lugar de eso, lanzó una votación entre sus partidarios del movimiento La France Insumisa, para decidir si votar en blanco, abstenerse, o votar a Macron en la segunda ronda.

Los medios de comunicación se han apresurado a destacar el pase de Macron y Le Pen a la segunda ronda de las elecciones presidenciales francesas –algo que, por otro lado, esperaban desde el inicio de la campaña electoral. Para nosotros, el elemento más destacado es el gran resultado electoral de La Francia Insumisa que ha emergido como la fuerza hegemónica e indiscutible de la izquierda, algo imprevisto por esos mismos medios de comunicación hace unas semanas.