Ha habido una serie de nuevos giros en la profundización de la crisis política italiana. El primer ministro Conte dimitió después de que el presidente Mattarella vetara el nombramiento de Paolo Savona como ministro de Economía. Posteriormente, el presidente asignó la tarea de formar un gobierno a [el ex funcionario del FMI] Carlo Cottarelli.

Hubo celebraciones en las calles de Dublín ante el nuevo duro golpe recibido por el establishment conservador en Irlanda. El voto aplastante para derogar la octava enmienda, que prohibía el aborto en Irlanda, ha venido después del inesperado resultado 'Sí' en el referéndum sobre el matrimonio homosexual hace tres años.

La huelga de los ferroviarios dio un claro impulso a la movilización de otros sectores de los asalariados y a la movilización de los estudiantes. Recolectores de basura, empleados de Air France, funcionarios, abogados, carteros, trabajadores de hospitales y residencias de ancianos (entre otros): cada día, nuevos sectores están entrando en la lucha o se declaran dispuestos a ello. La "convergencia de las luchas" ya no es solo una consigna; es un hecho.

Este viernes 25 de mayo, los votantes en la República de Irlanda acudirán a las urnas para decidir si derogan la Octava Enmienda, que prohíbe abortar a las mujeres. Un voto de Sí allanaría el camino para que el gobierno legalice el aborto, y sería un duro golpe para la autoridad de la Iglesia Católica.

Sarkozy está siendo investigado por corrupción. Lo hemos visto en un coche policial camino del Tribunal Correccional. Este era el que, después del crack del 2008, habló de "refundar el capitalismo sobre bases éticas". Un año antes estaba recogiendo un sobrecito o un maletín con 20 millones de dólares de manos de Gadafi, quien a escala internacional dejaba caer cierta liquidez por lugares estratégicos. Por las jaimas del presidente asesinado han pasado José María Aznar, Gerard Schröder, Berlusconi, Sarkozy, Zapatero, etc, etc...

El pasado 8 de abril, los húngaros acudieron a las urnas después de un período de campaña que no se ha visto desde la caída del estalinismo. Una de las funciones de la democracia burguesa es crear un falso sentido de participación. Las elecciones anteriores se llevaron a cabo generalmente en una atmósfera de anticipación, con el público siguiendo los debates entre los partidos políticos en los medios de comunicación, y discutiendo los acontecimientos en las esquinas y en el trabajo. La gente sentía que tenía algo que decir sobre su destino. Sin embargo, en los últimos ocho años ha habido un cambio fundamental en el carácter del proceso democrático de Hungría.

Francia ha entrado en una nueva fase de la lucha a medida que el presidente Emmanuel Macron se acerca a un importante enfrentamiento con los trabajadores del sector público. El país está convulsionado por una serie de huelgas, manifestaciones y enfrentamientos entre las masas y las autoridades estatales.