Europa
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Este año ha sido extraordinario en la política irlandesa. Los partidos políticos dominantes, Fianna Fáil y Fine Gael, recibieron un golpe terrible en las elecciones de febrero, tanto que los partidos que una vez tuvieron el 80 por ciento en las elecciones han visto reducido su voto combinado como primera opción al 43 por ciento.

El ambiente predominante de las elecciones era una exigencia de cambio y el fin de su duopolio sobre el poder. Entre los muchos partidos que pedían "cambio" en las elecciones se encontraba el Partido Verde. Sin embargo, en un movimiento cobarde, la dirección de los Verdes ha negociado un 'Programa de Gobierno' con Fianna Fáil y Fine Gael.

Los líderes políticos burgueses irlandeses han hecho todo lo posible para asegurar este acuerdo. Tan desesperados estaban por cerrar el trato, que se rebajaron al nivel del comerciantes de caballos sin disimulo, sobornando a los concejales al prometer un aumento salarial de € 8,000 como parte del acuerdo.

No se detuvo allí, para tratar de venderlo a sus partidarios, el Partido Verde enlistó nada menos que a Mark Ruffalo, el actor que interpretó al Increible Hulk, para hablar sobre los aspectos positivos del acuerdo en un seminario web. El actor habló sobre la necesidad de tener la cabeza fría, para canalizar el ambientalismo hacia vías seguras y al cambio gradual durante una catástrofe climática que ya promete daños irrevocables al medio ambiente: "No se preocupen por obtener todo lo que quieren en este momento", aconsejó el actor tranquilamente: "Este es un movimiento. Este es un largo viaje hacia adelante. Cualquier victoria es una victoria para nosotros a largo plazo. Cálmense. Hagan lo que es correcto por ahora".

¡Es un comentario irónico sobre la desesperación de la clase dominante irlandesa que tengan que atarse al Increíble Hulk para que aconseje mantener la calma! Los tres partidos saben lo impopular que es este remiendo. La mayoría de la gente quiere un cambio fundamental. Una reciente encuesta en línea encontró que 9 de cada 10 personas preferirían tener otra elección que el actual gobierno de coalición.

Gobierno de los empresarios

Una minoría de activistas del Partido Verde, y muchos más votantes del Partido Verde, no se dejaron engañar por estos patéticos intentos de ganar el respaldo para el acuerdo. Miembros del partido como Saoirse McHugh condenaron el "Programa de Gobierno" como "un negocio más ‘verde’ de lo habitual" que no ofrecerá un "cambio profundo ni transformador". De hecho, la última vez que el Partido Verde entró en coalición con Fianna Fáil en 2007, ¡firmaron un paquete de rescate UE-FMI muy desventajoso y apoyaron la creación de nuevas refinerías de gas Shell!

Castigados por su participación en ese gobierno, le tomó al partido Verde más de una década regresar al parlamento, apenas el pasado mes de febrero. Este voto provino en gran parte de jóvenes activistas ambientales estimulados por las huelgas estudiantiles de los Viernes por el Futuro (Fridays for Future). Esta capa de jóvenes no votó para que se repitiera la experiencia de 2007 cuando el Partido Verde era un complemento del gobierno de austeridad de Fianna Fáil.

Enfurecidos por la traición de sus líderes, algunos miembros del Partido Verde han hablado de la posibilidad de escindirse para establecer un nuevo partido en caso de que apruebe el acuerdo. Esto es algo a lo que la izquierda está abierta, por supuesto, y ahora existe una posibilidad real de una escisión de la izquierda del Partido Verde y tal vez la creación de una formación más amplia junto con otros partidos de izquierda.

Los líderes de los Verdes como Eamon Ryan en realidad siempre fueron "Fine Gael andando en bicicleta" a pesar de sus palabras vacías sobre "cambio". Los impuestos al carbono que penalizarán a los trabajadores por el cambio climático son parte del 'Programa para el Gobierno', y sin duda veremos el regreso de los cobros por el agua, disfrazados de una política pseudoambiental. Estas son políticas que la Juventud Verde en particular han rechazado explícitamente.

El nuevo acuerdo tiene 126 páginas y, a pesar de su extensión, no hace nada para abordar las injusticias que provocaron el terremoto político de febrero. Su promesa de 50.000 viviendas está muy por debajo de las 100.000 que el Sinn Féin y otros partidos estaban pidiendo, y no menciona la cancelación del injusto sistema de pago de dos niveles y otras medidas de austeridad. Todo lo que se habla de “acabar con la austeridad” es solo una mentira.

A pesar de esto, el Congreso de Sindicatos de Irlanda (ICTU) se apresuró a dar la bienvenida al nuevo acuerdo gubernamental. Hablando en términos de acuerdo social, hablaron de "trabajar” con el gobierno para aplicar el documento "No volver atrás" de la ICTU en respuesta a la crisis de COVID-19. En realidad, los sindicatos no mirarán con simpatía a este gobierno de los patrones.

Aunque el gobierno ha hecho alusiones al aumento de la intervención estatal, esto no lo protegerá contra la vorágine económica sin precedentes que desencadenó el coronavirus. Además de una crisis crónica de vivienda, el desempleo ahora se encuentra en un sorprendente 28,2 por ciento. El desempleo entre los jóvenes representa un astronómico 50 por ciento.

Los mismos jóvenes que se han enfrentado a 10 años de brutal austeridad del Fine Gael y que votaron por los Verdes con la esperanza de un cambio, no serán comprados con algunas concesiones insignificantes sobre el medio ambiente ni por un seminario web de una estrella de cine, sobre todo cuando estás sin trabajo y sin casa. Al apuntalar este gobierno procapitalista, los Verdes han cortado la rama en la que estaban sentados. El apoyo que obtuvieron temporalmente de los jóvenes ahora se agota rápidamente.

¿El fin de la austeridad?

Existe una idea errónea, no solo en Irlanda sino también en Gran Bretaña y en otros países, de que la repentina disposición de los partidos capitalistas a gastar representa un cambio ideológico que los aleja de la austeridad, y que la izquierda de alguna manera "ganó el argumento" sobre el gasto público. Esto es incorrecto. Los diversos planes sociales introducidos en Irlanda y en otros lugares, no se han tomado para "ayudar a los trabajadores". La intervención masiva del Estado fue un acto para salvar al capitalismo de la catástrofe económica. Del mismo modo que los gobiernos rescataron a los bancos en 2007, también lo pidieron prestado para tratar de apuntalar el colapso del capitalismo en 2020.

Esto significará un déficit estatal masivo. El servicio civil predice que esto podría llegar a €30 mil millones en Irlanda. Se predice que el gobierno irlandés gastará €1.60 por cada €1 que recaude en ingresos fiscales. Esto se acumula sobre las enormes deudas que ha acumulado durante la crisis financiera, que ascienden a €40.000 por cada hombre, mujer y niño. El plan del "Programa de Gobierno" para aumentar el gasto, se basa en la idea de que habrá una disminución de los préstamos cuando regrese el crecimiento. Esto se basa en el cuento de hadas de una recuperación en "forma de V". Cuando no llegue tal crecimiento, seguirá la austeridad.

Este nuevo gobierno tiene que prestar atención a la idea de aumentar la inversión y evitar un retorno a la austeridad. El castigo sufrido en las recientes elecciones está demasiado fresco en sus mentes. Pero los comentarios del nuevo Ministro de Gastos Públicos, Michael McGrath, son esclarecedores:

"Por lo tanto, el enfoque está en reparar la economía, el enfoque no está en los recortes, pero nadie puede garantizar que no se tomarán decisiones difíciles, a pesar de ello, no preveo una situación en la que reduzcamos los servicios y el gasto actual".

McGrath quiere usar el gasto estatal para proporcionar la demanda y así "hacer crecer" la economía, de modo que la deuda pública se reduzca a medida que el porcentaje del PIB y la austeridad se vuelvan innecesarias. Este es un regreso a las políticas keynesianas clásicas. Sin embargo, ninguna cantidad de ayuda estatal de Leo Varadkar y Micheal Martin detendrá la inevitable crisis. En la agricultura, el fertilizante puede hacer mucho para que crezcan los cultivos, pero cuando la degradación del suelo surta efecto, una tonelada de fertilizante no cultivará más que unos cuantos gramos.

La amarga verdad es que las condiciones no existen para una recuperación "en forma de V". El apresurado regreso al trabajo plantea la posibilidad de una segunda ola de contagios. Mientras tanto, ninguna cantidad de demanda a nivel nacional puede resolver las terribles condiciones económicas a nivel mundial. A medida que la demanda se ha derrumbado, las cadenas de suministro se han interrumpido y los trabajadores han sido despedidos, se prepara el escenario para una recesión prolongada y mundial que arrastrará a Irlanda a su paso. A esto debe agregarse la posibilidad de un Brexit sin acuerdo, guerras comerciales renovadas e innumerables otros choques, que apalearán al capitalismo irlandés.

La cháchara sobre el fin de la austeridad es como una cucharada de azúcar para hacer que el nuevo gobierno sea más apetecible. Pero es probable que lleguen recortes, sin importar el cuento de hadas de Leinster House. La intervención estatal llega ahora, pero cuando el auge económico no se materialice, llegará el momento en que alguien tendrá que pagar el desastre. Y este gobierno se esforzará por hacer que sean los trabajadores quienes paguen. (Vea nuestra entrevista con Paul Murphy (TD) en abril)

Arrastrarse ante los ministros del gobierno no logrará nada en este período, sean cuales sean las ilusiones de los sindicatos. En el próximo período hay una posibilidad real de un desafío al duopolio de Fianna Fáil-Fine Gael. En lugar de acomodarse con estas fuerzas atrasadas, los líderes sindicales deben liderar la lucha en las próximas semanas y meses para defender los empleos, salarios y medios de vida de los trabajadores en toda Irlanda, que se enfrentan al hacha. El alcance de la crisis obligará a cientos de miles de trabajadores a organizarse para defenderse. Si los líderes sindicales no pueden emprender esta lucha, deben ser reemplazados.

La debilidad de este gobierno es tal que si la clase trabajadora de Irlanda estuviera armada con una dirección combativa, una campaña de luchas defensivas podría convertirse fácilmente en una lucha ofensiva victoriosa para romper este gobierno. Este es, con mucho, el gobierno más débil en la historia del Estado Libre de Irlanda. Ahora se debe emprender una campaña para forzar nuevas elecciones y para eliminar el sistema bipartidista. Pero eso requiere que la clase trabajadora de Irlanda deba forjar un partido genuino propio, mediante la unión de los sindicatos con los partidos de izquierda en su formación.

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