La temporada de incendios de este año ha sido particularmente intensa porque las tormentas eléctricas estacionales produjeron relativamente pocas precipitaciones. Gracias al cambio climático, las sequías han empeorado continuamente, afectando radicalmente el sustrato de California y proporcionando incendios ideales. En particular, una compañía ha jugado un papel pernicioso en esto: Pacific Gas & Electric (PG&E).

2020 ha sido un año trascendental, una placa de Petri de caos e inestabilidad capitalista como no se había visto en generaciones. Decenas de millones de trabajadores estadounidenses se han visto empujados a un colapso económico devastador y han sufrido una pandemia mundial gestionada de forma criminal.

La policía disparó contra otro hombre negro desarmado, esta vez en Kenosha, Wisconsin. El video del tiroteo, ahora viral, comienza con Jacob Blake caminando alrededor de su auto para abrir la puerta del lado del conductor para entrar, seguido inmediatamente por dos policías.

La censura de las cuentas de redes sociales de los grupos de izquierda continúa, con Facebook eliminando y restringiendo recientemente páginas anarquistas y antifascistas estadounidenses. Esto es parte de un patrón, que se ha expresado en movimientos similares en otras plataformas de redes sociales.

El 19 de junio, el Sindicato Internacional de Estibadores y Trabajadores de Depósitos (ILWU), un sindicato combativo de 42.000 miembros, cerró 29 puertos a lo largo de la costa oeste de los Estados Unidos y Canadá. Los trabajadores detuvieron su trabajo durante 8 horas.

El reciente crecimiento económico de China constituye un gran desafío al dominio del capitalismo estadounidense. Como resultado, la hostilidad hacia China es ahora una prioridad de ambos partidos de la clase dominante estadounidense. Además de las crecientes tensiones militares y de la contienda imperialista sobre países de África y otros lugares, esto se ha expresado recientemente en la relación entre los sectores tecnológicos de Estados Unidos y China, con el apoyo de sus respectivos gobiernos.

Cientos de miles marcharon en cientos de ciudades de EEUU el fin de semana del 6-7 de junio en las manifestaciones más grandes habidas hasta entonces desde el asesinato racista de George Floyd. Mundialmente, también hubo protestas en cientos de ciudades con cientos de miles de jóvenes y trabajadores contra el racismo y la violencia policial, tanto local como en solidaridad con el movimiento de masas en Estados Unidos.