Día cinco de la revolución y el movimiento sigue creciendo en tamaño e intensidad. Al toque de queda de anoche se le hizo caso omiso, y hoy [sábado, 29 de enero] hay más gente en las calles que ayer. Se decretó un nuevo toque de queda para las cuatro de la tarde, hora egipcia, pero este no es más efectivo que el anterior.

Manifestantes en tunezEl maravilloso movimiento revolucionario de los trabajadores y los jóvenes tunecinos es una inspiración y un ejemplo para el mundo entero. Por más de una semana Túnez ha estado viviendo una revolución de dimensiones épicas. El levantamiento de masas en Túnez ha desembocado en el derrocamiento del odiado dictador Zine al-Abidine Ben Ali después de 23 años en el poder.

 Foto: Nasser NouriEl miércoles, 26 de enero estuvo marcado por más manifestaciones masivas por todo Túnez en contra del gobierno de "unidad nacional", cuyos ministros clave provienen del gobierno del odiado dictador Ben Ali: el mismo dictador que las masas obligaron a huir hace dos semanas.

Este artículo de nuestro corresponsal en Medio Oriente fue escrito sólo unas horas antes de anunciarse la huida del expresidente tunecino Ben Alí del país. No obstante, el artículo mantiene toda su actualidad porque traza un cuadro vigoroso de los acontecimientos revolucionarios ocurridos entre los días de ayer y hoy, y anticipa la caída de Ben Alí y de su camarilla, así como los intentos frenéticos por formar un gobierno de “unidad nacional” que intente robarle a las masas los frutos de su victoria revolucionaria. VIENEN VIDEOS INCLUIDOS

Acontecimientos dramáticos se están desarrollando en el Oriente Medio. Hoy (martes) Egipto fue sacudido por una ola de manifestaciones en todo el país exigiendo el fin del régimen de Mubarak, que ha oprimido al pueblo de esta nación orgullosa durante casi 30 años. Este ha sido el mayor movimiento de protesta en Egipto que se ha visto en décadas.

 

  plus-peur-83ea8El miedo ha cambiado de lado en Túnez. Durante años la población tunecina, su juventud, sus trabajadores, y sus madres estuvieron paralizados por el miedo a la represión. El letargo político era la norma, la revuelta la excepción. Ahora las cosas se han puesto patas arriba.