Venezuela en los actuales momentos es escenario de un proceso de descomposición social sin parangón en la historia nacional. Problemáticas como la brutal escasez de productos de primera necesidad, la hiperinflación y la insuficiencia de los salarios, combinadas a su vez con el colapso generalizado de los servicios públicos, han alcanzado niveles tormentosos e insoportables para las familias trabajadoras cuya capacidad para seguir resistiendo los embates de la crisis económica comienza a agotarse. Tanto los días finales del 2017 como los primeros del año que recién comienza, han estado marcadas por innumerables protestas, tomas de carreteras y conatos de saqueos, en innumerables ciudades y poblados del país, que tienen como razón de ser el profundo descontento popular, principalmente ante las constantes alzas de los precios de los alimentos y el hambre imperante entre amplias capas de la población más vulnerable.

El boicot por parte de la oposición de derecha a las elecciones municipales en Venezuela, ha animado a multitud de corrientes y sectores de la izquierda bolivariana a presentar sus propios candidatos frente al aparato del PSUV y la burocracia, debido a que no hay peligro de que una división del voto favorezca a la oposición contrarrevolucionaria. En Caracas, se vive una batalla fundamental entre el candidato de la burocracia reformista bolivariana y el candidato del ala revolucionaria, Eduardo Samán, que cuenta con el apoyo de la Corriente Lucha de Clases, la sección de la CMI en Venezuela.

Incluso antes de que el Consejo Nacional Electoral anunciara los resultados de las elecciones a la Asamblea Constituyente del domingo en Venezuela, la oposición y el imperialismo ya habían declarado que había habido fraude masivo y que no reconocerían la legitimidad de la Asamblea. Desde entonces, han aumentado la presión en todos los frentes. ¿Cómo enfrentarles?

El pasado domingo, contra muchos pronósticos, el Psuv logró una victoria contundente sobre la MUD en los comicios regionales. De los 23 estados que componen la geografía nacional, el Psuv obtuvo la victoria en 18, incluyendo estados de importante población urbana como Carabobo y Aragua, y reconquistando estados como Miranda y Lara, que habían estado por casi una década en manos de la oposición, mientras que la MUD tan sólo logró la victoria en 5, incluyendo tres estados fronterizos, a saber, Zulia, Táchira y Mérida.

La oposición burguesa fascista, con apoyo del imperialismo norteamericano y europeo, amenaza con aplastar la revolución venezolana y destruir sus conquistas. Los ataques fascistas en los barrios obreros y contra todos los chavistas son una demostración de lo que vendrá si la oposición toma el poder. Estos preparan un baño de sangre. Esa oposición ultrarreacionaria tiene que ser derrotada ahora, lo que sólo la iniciativa revolucionaria de los trabajadores puede hacer.

El contundente voto revolucionario del 30 de julio, fue una expresión del clamor popular contra el brutal estrangulamiento al que los capitalistas están sometiendo al pueblo trabajador. El pueblo de a pie, los que viven de su salario, los que venden día a día su fuerza de trabajo pa’ poder sobrevivir, están hartos de la especulación, del bachaqueo, de las colas, de la escasez crónica de alimentos y medicinas, de la inflación desatada, y de todos los males que han venido embistiendo sin piedad al pueblo trabajador durante los últimos 4 años.

La oposición reaccionaria de Venezuela se volcó en una "consulta" que supuestamente iba a demostrar que una abrumadora mayoría de venezolanos no sólo rechaza la propuesta de la Asamblea Constituyente de Maduro, sino también quiere la intervención del Ejército y la formación de un "gobierno de unidad nacional". La movilización opositora en la jornada fue considerable, pero quedó muy lejos de sus propias expectativas. La verdadera noticia fue la concurrencia masiva, el mismo día, a un ensayo oficial de las elecciones a la Asamblea Constituyente, que fue una demostración de fuerza para el chavismo.