El 19 de junio, el Sindicato Internacional de Estibadores y Trabajadores de Depósitos (ILWU), un sindicato combativo de 42.000 miembros, cerró 29 puertos a lo largo de la costa oeste de los Estados Unidos y Canadá. Los trabajadores detuvieron su trabajo durante 8 horas.

Cientos de miles marcharon en cientos de ciudades de EEUU el fin de semana del 6-7 de junio en las manifestaciones más grandes habidas hasta entonces desde el asesinato racista de George Floyd. Mundialmente, también hubo protestas en cientos de ciudades con cientos de miles de jóvenes y trabajadores contra el racismo y la violencia policial, tanto local como en solidaridad con el movimiento de masas en Estados Unidos.

Desde la Corriente Marxista Internacional y su sección en el Estado Español Lucha de Clases apoyamos el movimiento en contra del racismo y la violencia policial hacia las personas negras, migrantes o de cualquier otro colectivo.

En las últimas semanas, los EEUU se han acercado a una convulsión revolucionaria más que en ningún otro momento. El asesinato racista de George Floyd por la policía de Minneapolis ha provocado un movimiento de enormes proporciones, desatando el descontento acumulado durante décadas, e incluso alcanzando niveles insurreccionales en muchas ciudades. 

Estados Unidos está siendo sacudido desde arriba hasta abajo por un movimiento de masas de proporciones sin precedentes. El movimiento ha sido elemental y orgánico, surgiendo con fuerza frente a la brutal represión y a los incontables asesinatos policiales. Más de 200 ciudades han declarado toques de queda y más de 20,000 guardias nacionales han sido desplegado en 28 Estados.

Alan Woods aborda el levantamiento en marcha en los Estados Unidos provocado por el asesinato policial de George Floyd, que se ha convertido en el catalizador de una explosión de ira de los oprimidos en los EE.UU. que ha conmovido a todo el mundo ¿Cuál es el camino a seguir?