Esta semana, el gobierno chino restringió drásticamente los derechos democráticos de los hongkoneses imponiendo al territorio una nueva "Ley de Seguridad Nacional". De una manera u otra, el régimen está desesperado por poner fin al principio de "Un país, dos sistemas" y obtener el mismo control sobre Hong Kong y su población que Beijing ejerce sobre el país en su conjunto.

Rinat Ajmetchin, alcalde de Norilsk, una ciudad industrial de Rusia, ha sido acusado de negligencia tras un catastrófico derrame de combustible de una central eléctrica local. El derrame ha estado en curso desde el 29 de mayo, con más de 20.000 toneladas de diésel filtrándose en el suelo y por las vías fluviales circundantes. El 4 de junio, el Kremlin decretó el estado de emergencia en Norilsk.

El brote de Coronavirus en China ha alcanzado un nivel crítico. Según las cifras oficiales, hasta el momento hay 5.997 casos confirmados en todo el país, la gran mayoría de ellos en Wuhan: la capital de la provincia de Hubei. Sin embargo, otras nueve provincias han notificado más de 100 casos confirmados, la mayoría de los cuales se encuentran en las provincias industriales de Zhejiang y Guangdong. La enfermedad se ha propagado más allá de las fronteras de China, desde Tailandia hacia el sur, hasta Australia y los Estados Unidos.

El 21 de mayo, el Congreso Nacional del Pueblo de China aprobó una Ley de Seguridad Nacional para Hong Kong, sin consultar al Consejo Legislativo de Hong Kong e imponiendo una serie de legislaciones antidemocráticas del gobierno central. Donald Trump aprovechó de inmediato este movimiento, desesperado por distraer la atención de su régimen en crisis.

El fin de semana del 23-24 de noviembre, Hong Kong celebró las elecciones -programadas regularmente- al consejo de distrito, en medio de una ola de protestas que ha durado más de medio año tras el proyecto de ley de extradición presentado por la directora ejecutiva Carrie Lam, la gobernadora de Hong Kong. Estas elecciones de bajo interés y baja participación normalmente, se convirtieron en un referéndum efectivo sobre la opinión de las masas de Hong Kong respecto a Pekín a la luz de los recientes acontecimientos. Concluyó con una victoria aplastante para el bloque político anti-Pekín, con la mayor participación desde el regreso de Hong Kong a China. Pero lo que se necesita es un camino claro basado en la lucha de clases.

La propagación del coronavirus en toda China está comenzando a tener serias repercusiones políticas para el régimen. La ira de las masas encontró un punto crítico cuando el médico que originalmente advirtió sobre la epidemia (y fue silenciado por el PCCh) falleció por el virus. La situación es una olla a presión, y Xi Jinping está tratando de mantener la tapa cerrada.

El Día Nacional de China, que se celebra con motivo del aniversario de la proclamación de la República Popular China por Mao el 1º de octubre, siempre está lleno de pompa y de muestras de fuerza militar. Pero para el 70 aniversario, Xi Jinping se esforzó al máximo. El desfile militar fue el más grande de la historia de China, con nuevos aviones no tripulados supersónicos y misiles nucleares orgullosamente exhibidos. El mensaje fue fuerte y claro: como dijo el propio Xi, "ninguna fuerza puede sacudir el estatus de esta gran nación".