En estos días existe una confusión considerable sobre la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, sobre todo en los círculos académicos. Esta confusión surge de una visión unilateral no dialéctica, que aísla un elemento de la teoría económica de Marx y exagera su importancia mucho más allá de la intención de Marx. Durante los años 60, la defensa de las ideas de Marx sobre la caída de la tasa de ganancia contra los críticos burgueses fue sin duda necesaria y progresista. Hoy, sin embargo, se ha convertido en una especie de petulancia, una verdadera obsesión de los académicos “marxistas” que carecen de conocimiento de dialéctica y son incapaces de ver el proceso en su conjunto.

La TMM ha creado un revuelo en la izquierda en los últimos años, y sus partidarios la citan como una respuesta a todos nuestros problemas económicos. Sin embargo, en lugar de nuevas ideas de moda, necesitamos el análisis científico claro del capitalismo que proporciona el marxismo para cambiar el sistema de raíz, sobre esto escribe Adam Booth. 

La Renta Básica Universal (o RBU), un ingreso incondicional a todos los ciudadanos, se ha convertido en parte del panorama económico en los últimos tiempos, con partidarios tanto en la izquierda como en la derecha como una solución a los problemas y desequilibrios generados por la crisis capitalista.

El hecho de que se haya realizado una serie de televisión en horario de máxima audiencia que examina a estos tres economistas políticos y sus ideas sobre la crisis económica es una señal muy reveladora de los tiempos en que vivimos. La crisis actual, que es la crisis más profunda en la historia del capitalismo, ha llevado a la gente a cuestionar todo el sistema económico y a buscar respuestas sobre cómo escapar de la crisis.

El capitalismo se enfrenta a una de las peores crisis de la historia. La pandemia del coronavirus ha traído consecuencias inesperadas y ha incidido negativamente en la economía mundial ante el asombro de las élites económicas y la gran burguesía. Sin embargo, la raíz de la situación en la que nos encontramos no reside en el virus, sino en que las contradicciones que el capitalismo alberga en su seno se han intensificado.

¿Qué es el valor? Esta pregunta ha dejado perpleja a la mente humana durante más de 2.000 años. Los economistas burgueses clásicos, al igual que Marx, abordaron esta cuestión. Después de muchos debates, concluyeron correctamente que el trabajo era la fuente del valor. Esta idea se convirtió en la piedra angular de la economía política burguesa, empezando por Adam Smith. En esta cuestión había un punto de coincidencia entre Marx y los economistas burgueses clásicos.

"¿Qué quiso decir Marx al referirse a las contradicciones del capitalismo?" pregunta Samuel Brittan, el economista de derechas que escribe en el Financial Times. “Básicamente, que el sistema produjo un flujo de bienes y servicios en constante expansión, que una población proletaria empobrecida no podía permitirse comprar. Hace unos 20 años, tras el desmoronamiento del sistema soviético, esto habría parecido anticuado. Pero hoy necesita otra mirada, ante el aumento en la concentración de riqueza e ingresos”.[1]